Unión Europea

Renace el peligro de una UE de dos velocidades

El fracaso de las negociaciones para una Constitución europea frustra las ambiciones de integración política de una Unión Europea de 25 miembros. Pero los líderes de Francia y Alemania, Jacques Chirac y Gerhard Schröder, impulsores del proyecto constitucional, advirtieron el sábado que el grave tropiezo no les impedirá seguir avanzando en la construcción europea con un grupo selecto de países.

El Tratado de Niza, al que la Constitución debía sustituir, ya ha eliminado el derecho de veto a cualquier proyecto de integración que cuente con el respaldo de al menos ocho países.

Berlín y París no descartan además la posibilidad, mucho más peligrosa desde el punto de vista de la cohesión comunitaria, de avanzar fuera del ámbito legal de la propia Unión Europea.

El acuerdo de eliminación de fronteras (Schengen) en los años 80 ya siguió ese modelo, aunque después se integró en el Tratado de la Unión. 'Si alguien quiere actuar al margen de los Tratados, supongo que lo explicará', señaló el presidente del Gobierno, José María Aznar.

Chirac reconoció que 'hay que ir con mucho cuidado' por esta nueva vía, pero reivindicó la necesidad de 'grupos pioneros' que sirvan de 'motor y ejemplo' a los países más reticentes a avanzar en la integración política. Schröder también considera 'inevitable' la disgregación 'si se repiten fracasos como este'.

Los países fundadores de la UE, salvo Italia, parecen los candidatos a esa élite. Y Reino Unido es un socio indispensable para la política exterior y la defensa. España y Polonia, en cambio, pueden pagar caro su protagonismo en el fracaso de la Constitución. Schröder ya atacó a ambos el sábado. 'Sólo dos países no han compartido la teoría de que el interés europeo debe anteponerse al nacional'.

La intransigencia de Polonia y, en menor medida, de España, junto a la ineptitud de la presidencia italiana, hizo imposible en Bruselas un compromiso que resolviera el conflicto sobre el reparto de poder en la futura Constitución. Los esfuerzos posteriores por minimizar la envergadura de la crisis no consiguieron ocultar la amenaza de parálisis que se cierne sobre una Unión de 25 .

Aznar, sonriente y de excelente humor, aseguró que 'si no ha sido posible el acuerdo, no ha sido por la falta de voluntad de España de alcanzarlo'. La delegación española llegó a Bruselas dispuesta a negociar.

Pero Silvio Berlusconi, presidente de turno de la UE, fue incapaz de tejer un compromiso combinando las ofertas de cada país.

Francia y Alemania advierten que seguirán luchando por la unión

convención Madrid estaba fuera de juego

Berlín impulsó a finales de 2001 un proceso constitucional como respuesta política a la unión monetaria y a la ampliación de la UE. El Gobierno de Aznar minusvaloró desde el principio la Convención que, bajo la batuta franco-alemana, redactó durante 15 meses el proyecto de Constitución. La activa labor de los ministros de Exteriores alemán y francés en ese foro contrasta con la presencia errática de la titular española, Ana Palacio, a la que relevó un diplomático en la recta final del debate (marzo de 2003). En ese momento, se planteó el reparto de poder que España se ha negado a aceptar.

Visiones de futuro muy divergentes

l Berlín y París advierten que fracasos como el del sábado harán 'inevitable' que una avanzadilla de países lideren la integración europea.

l 'Sin un grupo pionero, corremos el riesgo de ir al ritmo de los más lentos', indicó el presidente francés Jacques Chirac.

l 'No quiero pensar que está en el ánimo de nadie dividir Europa', desconfía, en nombre de España, José María Aznar.

fondos Las negociación será muy dura

Irlanda, que asume la presidencia de la UE el próximo 1 de enero, no quiere sacrificar su semestre a un proyecto de Constitución con dudosas posibilidades de éxito. En marzo, se limitará a evaluar 'el clima' que percibe en las negociaciones. El retraso hará coincidir el debate constitucional con la negociación de los próximos presupuestos comunitarios (los que regirán a partir de 2007). El Gobierno de Schröder ya advirtió que un fracaso en la cumbre de Bruselas se pagaría en el reparto de los futuros fondos. Madrid y Varsovia, principales aspirantes a ese maná, se niegan a ligar las dos negociaciones.

berlusconi Un mandato con sabor italiano

Los seis meses de Silvio Berlusconi al frente de la UE se han saldado con bastantes éxitos; éxitos para su Gobierno, no para la UE. Roma ha logrado congelar el Pacto de Estabilidad, como venía defendiendo desde hacía meses. La presidencia no ha dudado tampoco en tomar partido para dirigir los debates hacia el interés italiano, como en la directiva de opas o el reparto de Agencias europeas. Y ha asistido impasible al naufragio del proyecto de Constitución, el último sueño 'del despotismo iluminado', como define el ministro italiano de Economía, Guillo Tremonti, la labor de Bruselas.

ampliación Tras el escudo de Varsovia

Los nueve países que ingresarán junto a Polonia en la UE el 1 de mayo de 2004 han mantenido una actitud poco beligerante durante el debate constitucional. Sólo Malta y Letonia secundaron abiertamente las tesis hispano-polacas a favor de mantener el reparto de poder previsto en el Tratado de Niza. Pero todos salen beneficiados del mantenimiento de ese Tratado porque les otorga en total 84 votos en el Consejo de la UE (frente al 29 de Alemania) y un comisario europeo por país. El primer ministro polaco, Leszek Miller, convierte así a Polonia en líder de un frente algo euroescéptico y reacio a la integración.