Pacto de Estabilidad

El Eurogrupo busca un acuerdo para flexibilizar las recomendaciones comunitarias sobre el déficit

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes, ha afirmado hoy que todo compromiso en el Consejo de ministros de la zona euro que se celebra hoy sobre los procedimientos por déficit excesivo abiertos contra Francia y Alemania, sólo podrá ser aceptable si se basa en las recomendaciones realizadas por el Ejecutivo comunitario.

"Haremos lo posible para intentar llegar a un compromiso hoy", ha añadido, a su entrada al edificio donde los titulares de economía y finanzas de los Doce deben encontrar una salida a la actual situación. Por su parte, el ministro holandés de Finanzas, Gerrit Zalm, ha advertido del peligro de hablar de entierro del Pacto como han hecho ya algunos, puesto que en su opinión lo más importante hoy es mantener este texto que une a los países de la moneda única.

En principio, la presidencia italiana podría poner un texto sobre la mesa, pero aún no existe borrador y sí en cambio mucha prudencia por parte de sus portavoces a la hora de definir qué ocurrirá en este debate que, al fin y al cabo, toca al corazón mismo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Además, el punto de partida de Alemania y Francia es diferente, puesto que la primera está siendo más dura y no acepta ni siquiera el principio mismo del procedimiento abierto contra ella basado en los artículos 104.8 y 104.9 del Tratado. París considera por su parte que no hay ninguna razón para tratar de forma diferente a cada país.

Por otro lado, el ministro de Finanzas alemán , Hans Eichel, ha afirmado a su entrada al Consejo que rechazará toda solución al procedimiento por déficit excesivo que ponga en peligro los "intereses vitales de Alemania". "Hay cosas que no podemos aceptar, eso debe estar claro", ha apuntado. Sin embargo, ha insistido en que su objetivo es llegar "a un compromiso tan amplio como posible y asociar a la Comisión europea".

Tres soluciones

Son posibles tres soluciones. La primera de ellas y menos probable es que se acepten tal cual las recomendaciones de la Comisión contra Francia y Alemania reuniendo al menos 52 votos, sin contar al país implicado. Francia, Alemania, Italia y Luxemburgo podrían alcanzar la minoría de bloqueo (26 votos). Otra opción, más viable, es que Francia y Alemania se comprometieran a hacer un esfuerzo complementario de contención del déficit, aunque superen en 2004 el techo del 3% del PIB por tercer año consecutivo.

La tercera posibilidad supone la ausencia de acuerdo al no haber mayoría cualificada ni compromiso por parte de las dos mayores economías de la zona euro. En este caso, podría repetirse una nueva reunión de los ministros de Economía o bien cederse el expediente a los jefes de Estado y de gobierno que se reúnen el 12 y 13 de diciembre en Bruselas.

Distintas posturas

El Pacto de Estabilidad establece que aquellos países que no logren contener su agujero público por debajo del 3% del PIB durante tres años consecutivos deberán ser sancionados. La suerte que corran París y Berlín depende en gran medida de lo que decidan los ministros de Finanzas de los Quince mañana. El secretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, ha reiterado hoy que la postura de España respecto del Pacto "siempre ha sido la misma".

Esa postura, sin embargo, podría haber cambiado y estaría a punto de romper el equilibrio de fuerzas en las votaciones, según detalló este fin de semana en un extenso reportaje el corresponsal de EL PAÍS en Bruselas, quien asegura que "en su nueva posición, España ya no desea que el Pacto se aplique a rajatabla y abra la vía de las sanciones". El viraje español está relacionado con la negociación sobre el proyecto constitucional europeo que Madrid rechaza, detalló citando fuentes oficiales.

Hace unos días, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, aseguró la existencia de un "pacto interno" del Ecofin para desmantelar el Pacto de Estabilidad. Sus declaraciones no tardaron en levantar ampollas. El comisario de Asuntos Económicos Pedro Solbes se manifestó tajantemente contrario a "compromisos políticos" entre los miembros de dicho Consejo para favorecer a las principales potencias europeas en su enfrentamiento con Bruselas.