Opa

SCH y Total pactan el plan estratégico de Cepsa en plena batalla

Es ya tradicional que una vez al año el consejo de Cepsa se reúna en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, Abu Dabi, donde es reconocida la hospitalidad de los veteranos socios de IPIC (Investment Petroleum International), que tiene un 9,54% del capital de la empresa española.

Pero la reunión del comité ejecutivo del consejo de Cepsa que se celebró el pasado 9 de octubre tenía además otra intención: buscar un escenario neutral y discreto para debatir y aprobar el plan estratégico de Cepsa a cinco años vista, que se va renovando cada ejercicio. Un trabajo 'rutinario' para el equipo directivo, pero que, en esta ocasión, demostraba la disposición de los socios de no perjudicar los intereses industriales de la compañía.

El comité ejecutivo de Cepsa está integrado por su presidente, Carlos Pérez de Bricio; un consejero en representación de Somaen Dos nombrado por el SCH, Alfredo Sáenz; tres consejeros de Total, y uno de IPIC. Todos ellos dieron el visto bueno al plan estratégico hasta 2007. En él se incluyen importantes inversiones que no se harán públicas hasta que se sometan a la aprobación del consejo de administración, que está previsto para el 28 de noviembre.

SANTANDER 2,43 -1,38%

No perjudicar

El SCH puso encima de la mesa una opa 'no solicitada' por el 16% de Cepsa en el consejo que se había celebrado el 25 de septiembre. La oferta, que violaba los pactos que ambos grupos mantenían desde 1990 en Cepsa, donde se establecían limitaciones a la compraventa de acciones sin el consentimiento de las partes, tenía el aval, según el SCH, de la Ley de Transparencia que entró en vigor en julio y que invalidaba este tipo de acuerdos.

La empresa insistió desde el principio en que las fricciones entre los accionistas no estaban influyendo en la gestión del día a día, que se viene rigiendo por los estatutos. Algo comprensible si se tiene en cuenta que en el staff de Cepsa no figura ni un solo directivo francés, excepto el del director de planificación, Dominique de Riberolles.

æpermil;ste llegó a Cepsa procedente de Elf a principio de los noventa y, tras la fusión de ésta con Total, se desligó del grupo francés. Sin embargo, la confianza depositada en él por Pérez de Bricio le convertiría con el tiempo en un directivo y consejero (representa a Somaen Dos) de consenso. De hecho, en la reunión del consejo del 30 de octubre que debatió la opa puso su cargo a disposición del presidente, quien, finalmente, no ha aceptado la dimisión.

Pero la prueba de fuego que demostró 'la buena voluntad de las partes', según fuentes cercanas a las mismas, de no alterar la gestión de la compañía fue la aprobación del plan industrial y financiero. Según los acuerdos rotos, los planes estratégicos quinquenales debían ser aprobados por una mayoría cualificada del 75%.

Total, que tiene directa e indirectamente el 45% del capital de Cepsa, comparte con ésta el proyecto estrella de exploración de los yacimientos argelinos de Ourhoud.

Unión Fenosa tira la toalla

Por el momento se considera que la gran perdedora del caso es Fenosa. La eléctrica, a la que se califica como 'un instrumento al servicio del banco', terminará vendiendo tarde o temprano su 4,9% de Cepsa al SCH. Pero, de momento, tiene las manos atadas y da ya por perdida la posibilidad de acudir a la opa, según círculos de la empresa. Las acciones de Fenosa están transferidas al holding Somaen Dos, propietaria del 20% del banco y un 8,3% de Total.

Para recuperar los derechos políticos de esas acciones sería necesario un acuerdo de los tres socios, que también pueden optar por disolver este holding. Sin embargo, pese a las intensas negociaciones que mantienen en secreto, los socios no han llegado a un acuerdo.

Según un experto, si el banco no compra el paquete de Fenosa, le resultará difícil alcanzar el 16% que pretende. En Bolsa sólo está el 20% del capital, del que se calcula que entre el 3% y el 5% lo tienen fondos de inversión. Las mismas fuentes aseguran que muchos pequeños accionistas están vendiendo ya por temor a que, en la opa, les afecte el prorrateo.

En manos de un árbitro

La batalla entre la entidad que preside Emilio Botín y el grupo francés encabezado por Thierry Desmarest está en pleno compás de espera. Por un lado, la oferta pública se encuentra en su periodo de aceptación, que termina el próximo día 24. Por otro, toda la atención está puesta en el resultado del primer arbitraje al que se han sometido las partes y que podría conocerse algo antes de esa fecha.

Tras la vista del proceso celebrada el lunes y el martes pasado en Bruselas, a la que acudieron medio centenar de abogados, el árbitro del caso tiene que decidir si impone medias cautelares e inmoviliza la participación del SCH y de Unión Fenosa en Cepsa, además de las acciones que puedan comprar en la opa, en tanto se desarrolla el arbitraje sobre el fondo de la cuestión.

Fuentes cercanas a la operación no descartan la posibilidad real de que el árbitro pueda imponer estas medidas cautelares tan drásticas. Para ese caso, el banco está contemplando la posibilidad de recurrir a la vía legal, aunque alargaría sine die el conflicto.

Desmarest, el vengador

La opa de su socio en Cepsa pilló totalmente desprevenido al presidente de Total, Thierry Desmarest. Desde el lado español se achaca al 'orgullo francés' la furia con la que ha respondido a Botín. Quien le conoce augura que cuando se aplaque se sentará a negociar. Su recurso al arbitraje le ha obligado también a sumar nuevos bufetes de abogados. Entre ellos, Cremades, uno de cuyos socios, Juan Antonio, fue en su día consejero de Cepsa en representación francesa.

El silencio de Botín

El presidente del SCH no ha hecho ninguna declaración pública sobre la opa que el banco que preside lanzó sobre Cepsa. Hay quien dice que en el órdago que ha lanzado al gigante francés no ha medido todo el alcance de la respuesta. Otras fuentes aseguran que tiene un plan B. Lo cierto es que, dado el contencioso de Total, la entidad ha tenido que reforzar su equipo jurídico pues el arbitraje, que parecía algo nimio, se ha convertido en un duro hueso.

Escenarios de futuro para la petrolera

1. En plena encrucijada, las opciones de futuro que se barajan para Cepsa son varias. La primera apunta la posibilidad de que el banco quede anclado durante mucho tiempo en la compañía con su participación actual, además de la que pueda adquirir en la opa. En paralelo, Total mantendría su política de resistencia en el consejo, donde tendría la llave el tercer accionista, IPIC. Si el árbitro decide inmovilizar las acciones, la situación se prolongaría durante el proceso de arbitraje. El caso podría judicializarse aún más si los afectados recurren.

2. Que la situación de anclaje dure pocos meses porque, una vez se enfríen los ánimos de los responsables del grupo francés, éste se avenga a negociar. Descartada la intención de permanencia del SCH en Cepsa, Total podría liberar a la entidad española para que venda su participación, previo acuerdo, a otro socio industrial. En este caso, no sería ninguna de las grandes petroleras occidentales, sino alguna del Este, Rusia o asiáticas.

3. Si la situación desembocara en el callejón sin salida de una opa sobre el 100%, Total no acudiría, según los augures. No entra en sus planes y, de tener que hacer una gran inversión, la realizaría en una compañía de mayor entidad, pese a que Cepsa le permite tener una buena presencia en España y Portugal. En los inicios del conflicto se rumoreó que Total negociaba una posible entrada en Repsol YPF, en caso de que se viera obligada a salir de Cepsa. Sin embargo, fuentes del sector lo ven poco probable, por la concentración de riesgo que Repsol tiene en Argentina y porque su fuerte presencia en el mercado español la convierten en 'carne de cañón' de las autoridades de la competencia.

4. El último y más lejano de los escenarios muestra a Cepsa en manos de una gran multinacional petrolera, que acabaría desembolsando el dinero para hacerse con la mayoría de su capital. Las hipótesis apuntan a Exxon o Chevron o, en cualquier caso, a alguna de las grandes que no tenga aún intereses en España.