Farmaceúticas

El negocio mundial de fármacos gira en torno al colesterol

La industria farmacéutica gira alrededor del colesterol, una sustancia grasa presente en todas las células del cuerpo humano que en niveles elevados en la sangre incrementa las posibilidades de sufrir un ataque al corazón.

El fracaso de Bayer con Lipobay -la compañía alemana tuvo que retirar su medicamento contra el colesterol por sus graves efectos secundarios- o el éxito de ventas de Pfizer con Lipitor -el fármaco más vendido en el mundo- marcan el ritmo del sector.

La reestructuración anunciada por Bayer el viernes pasado de sus divisiones comenzó a fraguarse precisamente tras el conflicto creado por el Lipobay, al que se atribuyeron más de cien casos mortales y que la firma retiró del mercado en agosto de 2001.

Astrazeneca ha sacado hace semanas al mercado de EE UU un nuevo fármaco contra el colesterol, Crestor. Pfizer comercializará el año que viene otro que además actuará contra la hipertensión

El Lipitor, por otra parte, ha aupado a Pfizer al primer puesto de la industria. Cada minuto que pasa la compañía estadounidense ha dedicado un millón de euros a la investigación. Y buena parte de su presupuesto para I+D está destinado a tratar de atajar niveles altos de colesterol -cerca de 12 millones de personas mueren cada año a causa de un infarto de miocardio-. En España la suma de las ventas de Zarator y Cardyl -marcas con las que Pfizer vende en el mercado español el Lipitor- supera la de cualquier otro medicamento, 140,1 millones.

Lipitor, que se vende en EE UU desde 1997, desbancó a mediados de 2001 a Losec -el fármaco de Astrazeneca contra la úlcera- como el medicamento más vendido en el mundo. Atrás quedó también Zantac, de Glaxosmithkline, para tratar la úlcera, que a principios de los años ochenta del siglo XX se convirtió en la droga más prescrita y vendida en el mundo. Ahora son los medicamentos contra el colesterol los que más se compran, especialmente en las sociedades desarrolladas.

Tras el Lipitor, el fármaco que más factura es el Zocor, de la estadounidense Merck, también para tratar el colesterol. Pravachol, el medicamento de Bristol-Myers contra el mismo problema, es el producto estrella de la compañía. La europea Astrazeneca no quiere quedarse atrás y ha sacado al mercado estadounidense y canadiense, su propio medicamento contra este problema, Crestor, que espera poder venderlo en Europa en 2004.

Nuevos medicamentos

Fuentes de Astrazeneca explican que Crestor tiene la peculiaridad de reducir el colesterol malo y aumentar el bueno. Las partículas conocidas como lipoproteínas facilitan el transporte en la sangre de esta sustancia; las lipoproteínas de baja densidad lo transportan del hígado a las células del organismo; las de alta intensidad recogen los sobrantes y lo devuelven al hígado para destruirlo; el colesterol unido a las lipoproteínas de baja densidad es el colesterol malo, el bueno es el que se une a la de alta densidad.

Pfizer también prevé comercializar un nuevo fármaco contra el colesterol el próximo año. Se diferenciará del Lipitor en que además batallará contra la hipertensión, otro de los factores de riesgo más importantes causa de ataques al corazón. Será pues una mezcla entre el Lipitor y el Norvasc, su medicamento contra la hipertensión.

Merck (MSD) comercializa ya en países europeos -no todavía en España- Ezetrol, un medicamento contra el colesterol alto que en lugar de actuar sobre el hígado lo hace sobre el intestino y que puede combinarse con otros fármacos comercializados por otras empresas. Surgió gracias a la colaboración entre Merck y el laboratorio Schering Plough. La compañía defiende que se trata de 'la primera innovación contra esta enfermedad en 15 años'.

El ensayo de un laboratorio estadounidense, publicado la semana pasada por la revista de la Asociación Médica de EE UU, consistente en la inyección de una molécula artificial similar al colesterol bueno en pacientes, abre 'un nuevo concepto' en la lucha contra el colesterol alto. Pero habrá que esperar 'años' para lograr traducir el aparente avance en un fármaco, según especialistas del sector.

Pérdida de patentes

La industria de los genéricos -versiones más baratas, pero igual de efectivas de los medicamentos cuya patente ha caducado- y la posibilidad de adquirir fármacos más baratos en distintos mercados son factores contra los que las grandes compañías farmacéuticas sólo pueden luchar con más inversión en I+D.

Las ventas del fármaco contra el colesterol de Merck, Zocor, cayeron en el tercer trimestre de 2003 un 2,6% debido a la competencia de los genéricos. Zocor ha ido perdiendo la patente en diversos países (en España se venderá su genérico a principios de 2004). El Lipitor de Pfizer no tendrá su versión genérica hasta pasado 2008.

Esta regeneración ha abierto el debate de si tras los fármacos mejorados no hay más que una estrategia de marketing. '¿Sabes lo que cuesta sacar un nuevo medicamento?', preguntan en Pfizer para desterrar el pensamiento de que merece la pena invertir mucho dinero en una medicina que sólo sería una versión de otra anterior. Según Farmaindustria la inversión necesaria para desarrollar un nuevo medicamento es similar al coste de cuatro Airbus A-340, 500 millones.

Estatina, de la aprensión al éxito

Hasta mediados de los años noventa se discutía si realmente era conveniente atajar el colesterol a través de la estatina, un antibiótico que inhibe la producción de colesterol en el hígado. Lo comercializó por primera vez el laboratorio Merck (MSD) a finales de los años ochenta (Lovaestatina).

Es en 1994, con un estudio de Merck, cuando se demuestra que la mortalidad de pacientes que habían sufrido un infarto había disminuido gracias al medicamento del laboratorio estadounidense.

Pero todavía a finales de los años noventa había cirujanos que desconfiaban de la estatina: 'Uno decía que era imposible, que la placa de aceroma que se forma en las arterias no se quita ni con espátula', recuerda Juan López Oriza, jefe de marketing del área cardiovascular de Pfizer. De aquella aprensión inicial sobre la estatina se ha pasado a sugerir incluso que la estatina es la aspirina del siglo XXI, por sus posibles propiedades sobre otras enfermedades.

El 95% de los fármacos actuales contra el colesterol se basan en la estatina. Y son los que ahora impulsan la facturación de las grandes firmas. Bernardo Alonso, director de la unidad de negocio cardiovascular de MSD recuerda, no obstante, que el colesterol es una sustancia necesaria para el normal funcionamiento del organismo. Y que el exceso en el tratamiento con estatina puede ser también contraproducente.