Inversión

Garantizados, un éxito con letra pequeña

Nadie da duros a cuatro pesetas. Quien algo quiere, algo le cuesta. Para pescar peces hay que mojarse. El refranero castellano está repleto de expresiones que explican la relación entre rentabilidad y riesgo que entienden tanto la sabiduría popular como la teoría económica. 2003, no obstante, ha alumbrado el nacimiento de un producto financiero que permite nadar y guardar la ropa: aprovechar las alza bursátiles sin arriesgar dinero. Así, los fondos garantizados han captado más de 9.000 millones de euros.

La letra pequeña, que recorre a toda velocidad la parte baja de la pantalla de televisión en los anuncios de fondos, esconde el truco de estos productos. Y no son pocos los expertos que señalan que los garantizados no siempre son la mejor opción.

'Son productos planteados para satisfacer las necesidades de las entidades y no las de los usuarios', afirma un portavoz de Adicae, asociación que ha denunciado ante la CNMV lo que entiende como publicidad engañosa. Asesores independientes como Abante o Inversis también se han mostrado abiertamente en contra de estos productos.

Las ofertas complejas buscan combinar las escasas posibilidades de inversión con un producto vistoso

Cuando se lanza un garantizado, el gestor invierte la mayor parte del capital en renta fija para poder garantizar la aportación inicial. El resto lo destina a la firma de un contrato financiero derivado con otra entidad que permite ofrecer la rentabilidad adicional. Por ejemplo, a cambio de una prima del 3%, el gestor cobrará un 20% del capital si determinado índice sube más del 40%, y trasladará ganancia al partícipe. Pero, como explican en Abante, 'los bajos tipos de interés hacen que para garantizar el capital haya que invertir la mayor parte de éste en renta fija, dejando menos de un 5% para el derivado'.

Con poco dinero, las condiciones del derivado no pueden ser buenas. Así que las entidades hacen más atractivos los fondos con la letra pequeña. Se buscan condiciones sugerentes a primera vista, pero compatibles con la garantía. Algunas entidades, incluso, trasladan a comisiones parte del coste del derivado para que éste pueda tener mejores condiciones sin afectar a la garantía. Eso hace más vistosa la oferta pero, a efectos del inversor, las condiciones no mejoran. Nadie da duros a cuatro pesetas.

Los bancos, en todo caso, responden a la demanda. Hasta el verano, BBVA había adoptado una postura menos agresiva que Santander, que se llevó la parte del león en fondos. En septiembre, BBVA lanzó el Extra 5, con las bondades de los garantizados -BBVA ha estimado, a partir de periodos de Bolsa anteriores, que rentará entre un 4,66% y un 27% anual-, pero también altas comisiones y mucha letra pequeña. Ha captado 2.000 millones en menos de dos meses.

Los puntos flacos de los productos blindados

Las comisiones

Rondan, entre comisión de gestión y de depósito, el 1,25%-1,5%, aunque llegan al 2,45% en el BBVA Extra 5. Teniendo en cuenta que los garantizados tienen un plazo fijo, si invertimos 10.000 euros en un fondo con una comisión del 1,5% y vencido el plazo nos devuelven el capital inicial, éste estará reducido en un 7,5% por efecto de las comisiones.

Dinero inmovilizado

Los fondos garantizados tienen un plazo. Si se saca el dinero antes, no se accede a la rentabilidad más allá de la garantía, y algunas entidades establecen comisiones del 4% o 5% por reembolso anticipado. Por eso, aunque garanticen el 100% del capital, el partícipe pierde poder adquisitivo debido a la inflación. No serán lo mismo 10.000 euros en 2009 que ahora en 2003.

Cálculos

Hay sorpresas en la letra pequeña, pues a veces los fondos calculan la rentabilidad de formas poco ortodoxas. El Superselección calcula la rentabilidad a partir del valor final del índice, y no del inicial. Así, si el Ibex sube de 6.000 a 12.000 no habría subido un 100%, sino un 50%. Otros fondos la calculan a partir de las medias mensuales, mecanismo que también perjudica al inversor.

Las cestas

'el 50% de la rentabilidad de la cesta'. Las condiciones de muchos garantizados están vinculadas a cestas de valores o fondos que no siempre coinciden con índices generalmente conocidos. A veces se eligen los peores valores de un determinado índice o grupo de valores, como en el BBVA Extra 5, lo que limita extraordinariamente las posibilidades de rentabilidad.

Rojo o negro

en ocasiones, la rentabilidad adicional de un fondo más allá de la garantía consiste en un mecanismo, llamado rojo o negro por los expertos, que sólo se aplica si se da una determinada circunstancia (que el Ibex suba el 30% por ejemplo). Si no es así, el inversor se queda sólo con la garantía. Este sistema de todo o nada puede parecer atractivo, pero es más apuesta que inversión.