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Consejeros poco activos

Los ejecutivos compran más acciones de las que venden, aunque sin euforia

Los ejecutivos de las compañías estadounidenses vendieron durante el tercer trimestre 36 dólares en acciones de sus empresas por cada 1 que compraron, lo que supone la peor ratio de los últimos 10 años, según un estudio realizado por Thomson Financial.

¿Ha ocurrido lo mismo en España? Parece que no, según los datos que ha facilitado a este periódico la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Si se compara con EE UU, la pasividad ha sido la nota dominante entre los miembros de los consejos de administración de las 10 mayores compañías de la Bolsa española por capitalización bursátil en lo que va de año. En todo caso, entre los insiders que han variado su participación predominan más las compras de títulos que las ventas.

La ley obliga a los ejecutivos a comunicar a la CNMV cualquier variación que se produzca en las participaciones que tienen en aquellas compañías de las que forman parte del consejo de administración. Sin embargo, la web del organismo regulador sólo incluye la participación actual y la fecha del último cambio, por lo que resulta difícil seguir la pista de los insiders. Además, muchas veces un aumento de la participación no significa una compra de acciones en el mercado, sino que es producto de la ejecución de algún plan de opciones o de alguna ampliación gratuita.

Esto último es lo que ha pasado en Telefónica. La mayor parte de los miembros del consejo de administración han incrementado el número de acciones que tienen de la operadora. Sin embargo, este aumento se ajusta en casi todos los casos a la proporción de la ampliación de capital liberada que realizó la compañía el pasado enero, en la que se entregó 1 acción nueva por cada 50 antiguas.

Los consejeros más activos en la venta de títulos han sido los de Inditex. El vicepresidente y consejero delegado, José María Castellano, adquirió el pasado mes de mayo 164.200 acciones que le correspondían por el plan de opciones de la compañía. Sin embargo, un mes después Castellano se deshizo en el mercado de 200.000 títulos. El director general de la firma textil gallega, Juan Carlos Rodríguez Cebrián, se desprendió a principios de septiembre de 513.270 acciones. La venta de Rodríguez Cebrián se produjo días antes de que el mercado castigara con dureza a Inditex en Bolsa por unos resultados peor de lo esperado.

Entre los grandes bancos la tendencia de los consejeros ha sido la de elevar sus participaciones. Sin embargo, ha habido ventas llamativas, como la del presidente del BBVA, Francisco González, que se ha desprendido de 127.308 títulos; Antonio de Sommer Champalimaud, en el SCH (76.266 acciones), y la sindicatura de accionistas del Banco Popular (335.344 títulos). En esta última entidad el financiero portugués Américo Ferreira de Amorim ha elevado su participación en más de 10 millones de acciones. Amorim recibió títulos del Popular a cambio de su participación en el Banco Nacional de Crédito Inmobiliario.

Salvo el caso de Inditex, donde su presidente tiene más de la mitad del capital social, la participación conjunta de los miembros de los consejos de administración de las mayores empresas del Ibex es muy reducida: el 0,013% en Telefónica, el 0,00625% en Endesa, el 1,137% en Iberdrola, el 0,0426% en Repsol YPF, el 9,48% en el SCH y el 0,0581% en el BBVA, según los últimos folletos continuados que han publicado las compañías.

El atractivo de la fiscalidad

Dos son los atractivos que ofrecen las simcav a los grandes patrimonios: ventajas fiscales y una política de inversión flexible.

Estas sociedades tributan al 1% en el impuesto sobre sociedades y los accionistas, si mantienen su inversión más de un año, tributan a un tipo fijo del 15%.

Además, a diferencia de los fondos de inversión, las simcav no tienen una política de inversión definida, sino que pueden variar sus inversiones previo acuerdo de la junta de accionistas, lo que les permite disfrutar de una política de inversión más activa y flexible.

Las simcav funcionan como sociedades anónimas sometidas a unos requisitos de inversión mínima (2,4 millones de euros para su constitución) y un número mínimo de accionistas de 100 personas.

Estas sociedades aparecieron en el ordenamiento jurídico español en un real decreto de 1964, pero la legislación no se desarrolló hasta 1984, aunque no adquieren su actual forma legal (sobre todo desde el punto de vista de la fiscalidad) hasta 1992.

Al cierre del pasado ejercicio había 2.646 simcav registradas en la CNMV, frente a las 53 que había en 1995. El patrimonio conjunto que gestionaban estas sociedades a 31 de diciembre pasado alcanzaba los 17.000 millones de euros.