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El hombre más rico de América Latina busca nuevos mercados

Los clientes comenzaron a agitarse cuando Carlos Slim, vestido con traje de algodón beige y mocasines color chocolate, entró en un salón del hotel Biltmore en Miami. Muchos sólo querían darle la mano al hombre que está al frente del imperio de telecomunicaciones, tabaco, banca y empresas minoristas con un valor de mercado de 40.000 millones de dólares (34.299 millones de euros). Slim posee el mayor patrimonio privado de Latinoamérica.

Slim, de 63 años, asesora a ejecutivos mexicanos y se codea con estrellas como Pelé, Rudolph Giuliani, el ex alcalde de Nueva York o el Nobel Gabriel García Márquez. Su compañía telefónica, Teléfonos de México, conocida como Telmex, controla un 98% del mercado de telefonía fija del país; su empresa de telefonía móvil, Telcel Celular, posee el 73% del mercado y el fabricante de cigarrillos, Cigarros la Tabacalera Mexicana, tiene el 60 %. En conjunto, las empresas de Slim representan casi la mitad del valor de mercado total de Bolsa Mexicana de Valores.

En las oficinas de México del grupo Inbursa, su firma de servicios financieros, Slim dice que la crisis que sufre el sector de las telecomunicaciones representa el momento ideal para atacar. 'Cuando hay crisis, es cuando algunos están interesados en salir, y ahí es cuando a nosotros nos interesa entrar'', dice Slim, encendiendo un caro Cohiba, con un mechero de plástico de Telmex y frente a una librería con libros como Cómo ser un ejecutivo con éxito, de J. Paul Getty, y Liderazgo, de Giuliani.

'Cuando hay crisis en las 'telecos' es cuando algunos están interesados en salir, y ahí es cuando a nosotros nos interesa entrar', dice el empresario

Aunque de puertas adentro se le conoce como el Ingeniero, durante su carrera profesional Slim ha logrado unos resultados que le han valido una serie de apodos: el Rey Midas, el Conquistador, el Especulador Ambicioso, el Gran Capitalista. Los reguladores y sus competidores tienen, sin embargo, otro apodo para Slim: el Monopolista. Desde finales de los noventa, las telefónicas de México, entre ellas Telefónica Móviles, han acusado a Telmex en repetidas ocasiones de violar las normas de la libre competencia por no conectar el tráfico a sus redes, cobrar precios excesivos y desconectar llamadas en curso, entre otras acusaciones.

Ahora, Slim se ha propuesto ser el protagonista en un escenario más grande. El empresario está asumiendo participaciones importantes en EE UU, Brasil y Argentina. La semana pasada acordó la compra de la cadena comercial Goodguys por 55 millones de dólares y su inversión argentina asciende desde el pasado julio a 100 millones de dólares.

El empresario dice adorar los números. 'Me hablan', asegura Slim. 'Ni siquiera hemos empezado'', señala, y añade que no descarta una expansión de América Móvil en Europa. La pregunta es si Slim podrá mantener el éxito, y expandir su legado aún más, al aventurarse en los mercados internacionales.

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