Ibex 35

Las Bolsas libran la batalla de las divisas y los resultados empresariales

La evolución del dólar acapara el interés de los mercados financieros y bursátiles en combinación con los primeros resultados empresariales de cierre del tercer trimestre del año. Los inversores han aprendido que las sacudidas de los mercados de cambios influyen de manera inmediata en los de acciones, como se vio a mediados de septiembre. También, que resultados empresariales mejores o peores de lo esperado provocan importantes reacciones en las cotizaciones.

Por eso, los mercados de deuda vuelven a escena. Uno de los asuntos que suscita interés es que la deuda de Estados Unidos, ya cuestionada por la Reserva Federal, registra aumentos notables desde hace dos semanas. Los observadores esperaban lo contrario y coinciden en que el aumento de las nuevas compras ha sido por parte de bancos centrales asiáticos, inmediatamente después de publicarse el comunicado del G-7 pidiendo una mayor flexibilidad en los mercados de cambio. El efecto de este fenómeno ha sido que el mercado de deuda de Estados Unidos ha sido el más favorecido por la reciente inestabilidad de las Bolsas y las divisas.

Queda claro que la mayor presión de las autoridades estadounidenses sobre el resto para que aceleren su crecimiento interno se ve recompensada con un mejor comportamiento relativo de sus activos. El peligro para las Bolsas está en la agresividad de los movimientos de traslación de activos desde unas áreas a otros. Hasta ahora el dinero de los inversores asiáticos sigue acudiendo al área del dólar. Un giro inverso propiciaría grandes descalabros en las Bolsas, según los expertos, porque el dinero foráneo que acude al dólar también se invierte en acciones.

Respecto al comienzo de la presentación de resultados trimestrales de las empresas que cotizan en Wall Street, uno de los asuntos que inquieta a un número cada vez mayor de operadores es el aumento progresivo de las ventas de los insiders.

El último dato conocido vuelve a batir el récord y a meterse ya en una ratio de casi cinco dólares vendidos por cada dólar comprado. Los observadores no dejan de recalcar lo sospechoso que resulta esta política de ventas por parte de quienes tienen más y mejor información de su propia empresa. O lo que es lo mismo, lo normal es que las expectativas favorables que maneja el mercado no se corresponda con la realidad. Hay más. El precedente anterior de un movimiento similar estuvo entre julio y septiembre de 2000 donde los ejecutivos de las empresas de Wall Street vendieron con una agresividad algo menor, pero fuerte.

El oro, una referencia obligada

El oro podría llegar a alcanzar los 400 dólares la onza antes de final de año, lo que supondría el nivel máximo en ocho años. La debilidad del dólar y las crecientes amenazas terroristas y nucleares están impulsando la demanda de los inversores, según una encuesta elaborada hace unos días por la agencia de noticias Bloomberg.

Los expertos señalan que a ello se une la volatilidad en ciernes de los mercados de acciones, tras las alzas continuadas desde la primera semana de marzo, y la incertidumbre de los mercados de divisas.

El oro probablemente situará su precio medio en 367 dólares la onza el trimestre recién estrenado, en comparación con 363 dólares la onza del segundo trimestre, según la misma encuesta que fue elaborada entre 18 analistas y operadores.

El metal ha marcado una cotización media en los últimos días en el entorno de los 380 dólares la onza troy en el mercado de Londres, muy cerca de los máximos de siete años alcanzados a mediados de septiembre. Una referencia obligada, en fin, porque siempre barrunta crisis.