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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Eurobank y las leyes bancarias

La comparecencia en el Congreso del gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, para explicar su actuación en el caso Eurobank deja un sabor agridulce. Caruana no ha convencido a todo el mundo y sigue planeando la sombra de la duda sobre la celeridad de la actuación del Banco de España. Es cierto que la banca española es una de las más solventes del mundo, entre otras razones gracias a los duros requerimientos exigidos tradicionalmente por la autoridad supervisora. También parece cierto, como indican varios juristas y el gobernador, que, según la normativa actual sobre supervisión, el Banco de España ha hecho lo correcto. La 'labor inspectora ha sido impecable', dijo ayer Caruana. Y es probable que así sea. Los argumentos que fue desgranando en su intervención ante los diputados así lo avalan. Todo se realizó en el más estricto cumplimiento de la ley. Y, sin embargo, lo sucedido con Eurobank no puede suceder en España en el siglo XXI. Como resulta que sí ha sucedido, lo que hay que preguntarse ahora es si esa normativa, la Ley 26/1988, de Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito, ha quedado obsoleta.

La intervención de Eurobank se realizó en virtud de los artículos 31 y 32 de dicha ley. Los artículos citados señalan que 'la intervención de una entidad de crédito podrá llevarse a cabo cuando ésta se encuentre en una situación de excepcional gravedad que ponga en peligro la efectividad de sus recursos propios o su estabilidad, liquidez y solvencia, contemplando que, en tal situación, la propia entidad pueda solicitar la medida', según explicó ayer Caruana. El Banco de España consideró que la crisis de Eurobank era ya insostenible el pasado 25 de julio, fecha en la que decidió su intervención.

Caruana reconoce que antes de llegarse a esta situación, Eurobank 'ha venido presentando dificultades regulatorias', desde 1996, 'siendo objeto de un estrecho seguimiento supervisor'. Sin embargo, y en aplicación de la ley, estas irregularidades no podían ser objeto de intervención, más cuando los responsables del banco catalán iban subsanando las anomalías. Eurobank es una entidad privada y España es una economía de libre mercado. No se puede intervenir un banco hasta que no se llega a situaciones extremas: las que marca la ley.

Pero como Caruana reconoció ayer a críticas de los diputados, si se quiere que se intervenga antes un banco, 'habrá que ser más explícito en la ley': habrá que cambiarla. Quizá sea ésta la solución para que el Banco de España vuelva a recuperar el protagonismo que merece, más si se tiene en cuenta -y se tiene- que su ya principal y casi única misión es la de vigilar la solvencia y buena salud del sistema financiero español. Caruana o los grupos políticos deben reclamar cambios en la ley para que no haya que esperar 10 inspecciones, 4 expedientes, 68 resoluciones y 29 sesiones de la Comisión Ejecutiva del Banco de España en siete años para intervenir un banco, que, como bien dijo el gobernador, tan sólo huía hacia adelante.

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