EDITORIAL

Las pensiones no avanzan

Una reforma del sistema de pensiones que implique recorte de derechos, por mínimo que sea, no es plato de gusto para los políticos, y menos cuando hay elecciones generales a la vuelta de la esquina. Ya se venía diciendo que los grupos parlamentarios de la Comisión para la Renovación del Pacto de Toledo sobre pensiones podían posponer las decisiones importantes ante la proximidad electoral. Ayer confirmaron lo que se temía.

La reforma del sistema de pensiones español tendrá que esperar, al menos, a la siguiente legislatura. Y eso en contra de la opinión de los expertos y organismos internacionales, con la Comisión Europea y el FMI a la cabeza, que aconsejan a España reformar sus pensiones ahora que las cuentas del sistema están saneadas. Pero también en contra de la responsabilidad política de unos partidos que optan por rendirse al miedo escénico ante los próximos comicios. Ninguno quiere en su expediente la supuesta mácula de haber sido el artífice de cambiar la forma de calcular las pensiones.

Tampoco las iniciativas de Gobiernos como el alemán, el francés, el austriaco y ahora el italiano, que están abordando este espinoso asunto a pesar del consiguiente coste social, han servido de ejemplo. El texto que acuerden los grupos parlamentarios no concretará lo que en su día fue una promesa del presidente Aznar: ampliar a toda la vida laboral el periodo de cálculo para fijar la cuantía de la pensión. En privado, todos coinciden en que es algo imprescindible para la viabilidad del sistema público más allá de 2015. Pero les falta valor.