Apagón

Las Bolsas mundiales sortean el apagón y marcan niveles máximos

Wall Street asumió por completo la vuelta a la normalidad y así, más allá de algunos movimientos puntuales, el mercado prolongó la suave tendencia alcista de las últimas semanas, tendencia que ha llevado al Dow Jones a su nivel más alto en los últimos 14 meses. El mercado considera que el apagón, a pesar de sus gigantescas proporciones, ha provocado daños limitados y no es un factor susceptible de complicar la recuperación económica, y así lo expresó a través de las cotizaciones.

El estratega de Merrill Richard Bernstein advierte, no obstante, que la confianza del consumidor puede resultar dañada por el apagón, y que de ello daría fe el hecho de que las tiendas de maquinaria siguiesen vendiendo generadores a manos llenas. Ello implicaría que las familias no confían en el sistema energético. Otros economistas no hilan tan fino y señalan que el verdadero problema estribará en la interpretación de los datos económicos que hagan referencia a periodos durante los que se produjo el apagón. Será difícil concretar, por ejemplo, si las ventas minoristas se han estancado porque las familias han dejado de gastar o porque se fue la luz. Pero el Dow Jones, ajeno a estas cábalas, cerró en 9.412,45 puntos, el máximo desde el 20 de julio del año pasado. El Nasdaq y el S&P 500 están a poca distancia.

Sesión del viernes

El viernes también hubo sesión. El alcalde Michael Bloomberg hizo sonar la campana que marca el inicio de las operaciones y generadores eléctricos hicieron funcionar el parqué. Pero, sin energía en el resto de la ciudad y sin red de transporte público, con 300 operadores que durmieron en la cafetería de la Bolsa de Nueva York, la sesión no fue normal. Hubo más intercambio de anécdotas que de acciones, y el volumen fue el más bajo del año.

Pero lo más importante, señalan los operadores, es que no hubo errores en la compensación y liquidación de las operaciones del viernes, realizada por la cámara de compensación DTC en sus centros de emergencia paralelos.

Los inversores, así, pudieron hacer el trabajo que dejaron a medias el complicado viernes. Por ejemplo, cotizar el aumento de la producción industrial en julio, el más importante desde enero. El indicador de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, previsto para el viernes, se ha retrasado hasta la jornada de hoy.

El apagón, por lo demás, se notó en la cotización de compañías de primera línea, como General Electric, primer fabricante de turbinas, que subió el 3,61%, y en la de otras empresas del sector, como las que investigan energías alternativas (solar, hidrógeno u otras) o las que construyen otras infraestructuras para el sector, las que prestan servicios auxiliares o las que desarrollan tecnología de conducción eléctrica. Se espera que todas ellas se beneficien de la modernización del sistema eléctrico estadounidense prometida, en pleno apagón, por el Gobierno de Bush. Entre las penalizadas estaba First Energy, eléctrica de Ohio que ha reconocido problemas en su tendido y fallos en los sistemas de alarma. Se dejó el 9,34%.

Más allá del optimismo provocado por el limitado impacto negativo del apagón, la fortaleza del sector de semiconductores favoreció la consecución de los máximos. AMD ganó un 14,23% gracias a un artículo muy favorable publicado en la revista estadounidense Barron's, y contagió al sector.

Las empresas auxiliares del sector se disparan

Como es costumbre en situaciones de catástrofe, el mercado termina encontrando empresas que, se supone, pueden beneficiarse del río revuelto. Si en 2001 fueron las que investigaban vacunas contra el ántrax, esta vez han sido empresas como Capstone Turbines, que fabrica microturbinas para generación eléctrica, que subió el 5,75%. Ballard Power Systems, que investiga automóviles de hidrógeno, avanzó posiciones, al igual que otras empresas implicadas en la generación de energía con fuentes alternativas, en la fabricación de infraestructura eléctrica o en servicios.

First Energy, cuyas líneas fallaron, baja el 9,34%

Los accionistas de First Energy pagaron ayer los platos rotos. La eléctrica de Ohio, Estado donde se supone ha comenzado la cascada de apagones, ha reconocido que algunas de sus líneas fallaron antes del apagón general, y que su sistema de alarma no alertó de problemas, lo que podría haber limitado el alcance del fallo eléctrico.

Aunque la dimensión del desastre no puede circunscribirse a una sola empresa, el habitualmente maniqueo mercado se cebó con First Energy, y sus acciones cayeron el 9,34% en la Bolsa de Nueva York.

Las empresas distribuidoras no serán responsables

Las distribuidoras no son responsables de los daños provocados por los cortes de luz a no ser que se produzca una gran negligencia. Este aspecto apuntado por Standard & Poor's significa que, si no cambia la legislación, no se pueden exigir compensaciones a estas empresas. El matiz es relevante en la medida en que los daños se han calculado en 6.000 millones de dólares. S&P asegura que no ha modificado la calificación financiera de ninguna empresa del sector, aunque afirma que el impacto de éste sobre la empresa National Grid Transco y sus filiales es 'incierto'.