Miradas Digitales

Igualando por arriba

De cuantas aportaciones de la Red al mundo real podemos aplaudir, hay una obvia y atractiva que nunca me cansaré de citar: Internet democratiza, iguala por abajo. La Red es como el guía de montaña, que sacrifica su natural ímpetu por encabezar la marcha en la convicción de que debe jugar ese papel solidario para aportar más al grupo. E Internet hace lo propio garantizando que habrá un mínimo común múltiplo.

Pero, como en todo lo que afecta a las telecomunicaciones, de cuando en cuando se registran 'incidencias'. O lo que es lo mismo, problemas como la copa de un pino, que se disfrazan con el barniz epicúreo del desdén. Es lo que ocurre con una entidad pública empresarial, Red.es, que se empeña en tener más incidencias que las que atiende cualquier empleado de telemarketing de un operador móvil español.

El problema está ya en la esencia misma de la función de esta entidad, porque Red.es gestiona múltiples bienes escasos. A saber: dominios y puestos de trabajo. Los primeros, tan escasos como atractivos e inexplicablemente mucho más caros que en otros países. Y los segundos, insultantemente escasos y filtrados en un Estado que, como el nuestro, tiene en el paro estructural su más encarnizado y eterno enemigo.

Con los dominios, nuestra entidad parece tan empecinada que llega a los juzgados casi a diario. Y ya se sabe lo que opinan muchos por estos lares: ¡juicios tengas y los ganes!

El más reciente conflicto ha venido la semana pasada de la mano de la Asociación de Internautas. æpermil;sta presentaba una demanda ante el Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo número 7 de Madrid contra Red.es por no concederle el dominio internautas.es, al que la asociación considera tener derecho.

La Asociación de Internautas lo reclama desde hace dos años y ha aprovechado esta circunstancia para recordarnos algo que no por evidente y viejo no merezca la pena traer a colación: el sistema de concesión de los nombres de dominio .es resulta caótico, ya que incluso 'permite llegar a situaciones como la que atraviesa esta asociación y que la legislación vigente no ha hecho, prácticamente, más que empeorarla'. Tres años de trámites burocráticos que se reducen a 10 minutos si el dominio pertenece a otro ámbito (.com, .org, .net...)

Pero esto no es nada comparado con las acciones de la entidad en el ámbito del empleo. Una reciente convocatoria de puestos de trabajo (para cuya presentación, en pleno verano, sólo se conceden 10 días) pide a los interesados que envíen su solicitud 'acompañada de currículum vitae y, si así se desea, de cualquier documento que acredite los méritos aducidos'. Un caso único en el mundo de las convocatorias públicas y privadas: que las bases dejen a elección del concursante la justificación o no de sus méritos.

Pero aún hay más. Baste otra perla insultante y anacrónica: para la idoneidad de los candidatos 'se valorarán los títulos académicos oficiales acreditados por el candidato', pero 'la comisión de selección atenderá a los contenidos de los cursos, a su duración y al prestigio de los centros que hayan impartido las enseñanzas'. ¿Acaso alguien ha establecido un baremo de prestigio de las universidades europeas o las escuelas de negocios del mundo? Algo huele a clasismo en el ambiente, a perfiles predefinidos, a arbitrariedad y, sobre todo, casi nada a Internet, a igualación por abajo... a democracia.

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