El proyecto 'kamikaze'
Qué razones pueden mover al señor Ibarretxe a presentar en septiembre una propuesta de 'libre asociación' entre el País Vasco y España que no tiene posibilidad alguna de prosperar en el actual marco constitucional?
Ciertamente, el señor Ibarretxe comulga en la mediocridad y oportunismo que caracteriza a la mayoría de los actuales políticos españoles, incapaces de pensar cuál es el enfoque adecuado para analizar las posibles consecuencias de la segunda jugada que puede seguir a la pensada por ellos. Además, en su caso se añade la táctica jesuítica consistente en fingir asombro y escándalo ante las reacciones más previsibles y justificadas de sus provocaciones.
Pero aun así los mediocres también saben cuáles son sus intereses. Por ello, la actuación del señor Ibarretxe sigue la lógica habitual de su partido y su Gobierno en las relaciones con el resto de España y, sobre todo, con la opinión pública del País Vasco: una lógica que combina, reforzándose mutuamente, el acentuar la imagen intransigente que, dice, caracteriza al Gobierno central y, por otro lado, alimentar en su electorado y, sobre todo, en los círculos radicales vascos el papel de defensor de la armazón política del independentismo vasco.
No voy a entrar a discutir una propuesta cuyos detalles probablemente variarán en cierta medida cuando se haga pública en septiembre. Sin embargo, hay ciertos rasgos y conclusiones que justifican ya un primer análisis. Ante todo, y ello define el talante moral del señor Ibarretxe, el proyecto se presentará cuando subsiste la violencia terrorista ejercida sobre la mitad de la población vasca; en segundo lugar, el proyecto y el texto en que se basa se ofrecerán a la opinión pública como un documento 'razonable', capaz de permitir que la otra parte se siente en la mesa de las negociaciones cuando todo el mundo sabe que el Estatuto Político de la Comunidad Libre Asociada de Euskadi es un dislate legal que no encaja en modo alguno en la Constitución.
Por lo tanto, el 'pacto político de convivencia con el Estado español, basado en la libre asociación' no es sino un artilugio fabricado para que el País Vasco conserve todas las ventajas, económicas y fiscales, al tiempo que impone al Gobierno español la obligación de 'habilitar' la plena participación del Gobierno vasco en los órganos de gobierno de la UE sin ser un Estado miembro de la misma.
Surge entonces la pregunta de qué harían el señor Ibarretxe y el PNV si el Gobierno central, en representación del resto de España, rechazase esa propuesta de 'libre asociación' y les retara a independizarse con todas las consecuencias. Esa hipótesis me permite enlazar con lo que, en mi opinión, ha sido un craso error táctico del señor Aznar y de su Gobierno: a saber, que no bastaba con una tajante negativa a discutir propuestas que supongan variar la Constitución, sino que era -y es- necesaria desde hacía mucho tiempo una campaña pedagógica destinada a informar a la vez a la opinión publica española y vasca al menos respecto a los dos puntos antes señalados como objetivos de la propuesta Ibarretxe, pero que el nacionalismo vasco ha enmascarado a su clientela: la falsa idea que un País Vasco separado de España puede ser a corto plazo miembro de la UE y, segundo, que la posible soberanía, con la consiguiente desaparición del actual régimen de concierto económico, no tendría costes muy significativos para sus ciudadanos.
La respuesta al primero de ellos es sencilla: el País Vasco precisaría para ser miembro de la UE convertirse en Estado independiente y solicitar la adhesión, que debería ser aprobada por unanimidad de los Estados miembros de la misma -es decir, España podría vetarla-. De ahí la sibilina fórmula propuesta por el señor Ibarretxe. Respecto a las cuestiones económicas y fiscales el planteamiento es igualmente meridiano: el Concierto Económico permite a los vascos pagar unos impuestos algo menores que la media nacional y recibir a cambio unos servicios públicos con un valor aproximado del doble de los que reciben sus conciudadanos en el resto del país. ¿Cómo se explica ese milagro? Fácil; las restantes regiones están subvencionando al País Vasco -y a Navarra- de forma tal que, a juicio de algunos expertos, el Cupo anual debería ser casi el doble del pagado actualmente.
Estas son dos de las claves para entender la propuesta del señor Ibarretxe y la razón primordial para rechazarla es que no busca solucionar un falso conflicto entre Madrid y el nacionalismo vasco, sino que ahonda la división ya existente en la propia sociedad vasca y toma partido por el terrorismo y por un proyecto etno-nacional que amenaza las libertades y derechos de los vascos no nacionalistas.