Venta

La SEPI prohíbe a Matutes vender el 12% de Trasmediterránea que le adjudicó

El veto de la SEPI abre una profunda incógnita en el futuro de Trasmediterránea. Acciona lo reconoce así en el escrito que envío a la SEPI pidiendo que autorizase la desinversión. La empresa controlada por la familia Entrecanales asegura que esta circunstancia supone 'una perturbación para el funcionamiento de los órganos de administración y dirección de Trasmediterránea que todas las partes consideraban deseable superar'.

La razón de esa perturbación es que Matutes quería vender sus acciones pues pretende 'expandir sus actividades navieras fuera de Trasmediterránea y en competencia con sus operaciones'.

La SEPI ha sido, sin embargo, tajante al rechazar los argumentos defendidos tanto por Matutes como por Acciona. Ayer aseguró que 'las razones para justificar la venta de la participación no se ajustan a lo estipulado en el contrato de compraventa'. Este documento establece la posibilidad de alteración del grupo comprador siempre que la SEPI lo autorice y siempre que esté justificado por circunstancias sobrevenidas y excepcionales.

Intereses conocidos

Pero asegura que en los hechos no hay ningún carácter sobrevenido, ya que 'en el momento en el que se presentó la oferta ya eran conocidos los intereses de las empresas del grupo Matutes en actividades de transporte marítimo, en especial en Baleares'. Fuentes de la SEPI explicaron ayer que todos los componentes del consorcio que ganó la privatización de Trasmediterránea hace un año conocían de antemano y aceptaron plenamente las bases del concurso.

De hecho, en la oferta presentada se detalla el interés estratégico que la operación tenía para todos y cada uno de los participantes en el consorcio. Y su asunción plena de que la SEPI se reservaba el derecho de autorizar o desautorizar modificaciones en la estructura accionarial durante la plena vigencia del plan industrial, cuya duración estaba prevista inicialmente hasta el 1 de enero de 2007, pero que el consorcio ganador elevó de forma voluntaria un año más, hasta 2008.

Las bases de la privatización establecían unos requisitos mínimos. El primero, 'el mantenimiento de una participación mínima en la compañía que asegure la mayoría y el control de la misma'. Además, establecía que en caso de ser un grupo 'se comprometerá a la integridad y no alteración de posiciones de mayorías y minorías en el comprador'.

Marco de actuación

Según la SEPI, este marco de actuación fue aceptado por el grupo comprador que 'manifestó en su oferta vinculante la voluntad de todos y cada uno de los componentes del grupo de vincular sus intereses empresariales con los de Trasmediterránea'.

Fuentes del grupo público explicaron ayer que una eventual salida de Matutes del consorcio propietario de Trasmediterránea 'trastocaría íntegramente las puntuaciones que esta oferta logró para erigirse en ganadora del proceso de privatización'.

'En aquel momento -explican- se valoró, entre otras cosas, el hecho de que el consorcio liderado por Acciona fue capaz de conformar una equilibrada composición accionarial que aglutinaba potencia industrial con potencia financiera y una amplia experiencia en el negocio del transporte marítimo. Su valoración no hubiera sido igual si su composición hubiera sido distinta.

El grupo del ex ministro dice que se replanteará el asunto

El grupo Matutes aseguró ayer haber acogido con 'enorme sorpresa' la negativa de la SEPI a la venta del 12% que ostenta del capital de Trasmediterránea al grupo Acciona y a la CAM, informa Europa Press.

El grupo Matutes asegura que el resultado de la operación respetaba los compromisos adquiridos por los adjudicatarios, ya que no alteraba el sistema de mayorías y minorías en el consorcio al que fue concedida la naviera.

Fuentes del grupo indicaron que la venta de su participación era la 'solución ideal a una situación de tirantez que existía', debido a que la compañía mantiene intereses tanto en esta naviera como en otra rival, Balearia.

En todo caso, el grupo Matutes 'no comparte' la interpretación hecha por la SEPI de los acuerdos existentes, por lo que se replanteará este asunto y espera alcanzar una solución 'en este mismo contexto'.

Acciona pone en manos de sus abogados la decisión

La decisión del grupo Matutes de intentar vender su participación en Trasmediterránea viene motivada por el choque de intereses que ha supuesto su permanencia en la empresa privatizada hace ahora un año y su creciente interés en conformar un potente grupo naviero en torno a la empresa de transporte marítimo Balearia.

El veto de la SEPI abre ahora una crisis de difícil cierre en el seno de Trasmediterránea y, sobre todo, en las relaciones entre Acciona, presidida por José María Entrecanales, y el grupo Matutes. Fuentes de Acciona aseguraron ayer que la empresa ha puesto en manos de su servicios jurídicos la decisión del holding público de vetar la operación de venta, ya que parece difícil que 'se pueda obligar a una empresa a permanecer durante mucho tiempo en el accionariado de otra contra su voluntad'.

Además, señalan que la intención del grupo Matutes de concentrar su actividad de transporte marítimo en torno a Balearia es 'a todos luces incompatible con su presencia en Trasmediterránea'.