Gasto público

EE UU respalda la relajación fiscal propuesta por Chirac

John Snow se inmiscuyó ayer en el sempiterno debate de la Unión Europea sobre la aplicación del Pacto de Estabilidad. Y lo hizo para secundar al presidente de la República francesa, Jacques Chirac, que el día anterior había pedido una 'suavización temporal' y 'país por país' de las normas comunitarias sobre gasto público.

'Pienso que es útil que Chirac haya planteado este tema', afirmó el estadounidense poco después de comenzar en Londres una gira europea de cuatro días en la que también visitará Alemania. 'Es un error que las economías se pongan a sí mismas una camisa de fuerza; y aunque no sé si ésta o aquella norma lo es, me parece muy apropiado que se plantee el debate'.

La Comisión Europea presentará mañana un estudio de expertos independientes en el que también se aboga por ampliar la posibilidad de superar el límite del 3% en el déficit público cuando el crecimiento sea negativo (ahora se condiciona a una recesión del 2%).

Pero las declaraciones de Snow se producían mientras los ministros de Economía de la UE ratificaban en Bruselas su voluntad de seguir enfundándose la supuesta coraza del pacto. 'Se puede aplicar de modo suficientemente flexible', guiñaba el titular italiano y presidente durante este semestre del Consejo, Giulio Tremonti.

El italiano no oculta su deseo de aprovechar la presidencia para lograr que la aplicación del Pacto de Estabilidad sea lo más benévola posible, mientras que el comisario europeo de Economía, Pedro Solbes, se mostró dispuesto a activar los mecanismos previstos (multas hasta del 0,5% del PIB nacional) contra los países infractores.

La amenaza no arredra al ministro galo, Francis Mer, quien adelantó un casi ineluctable quebranto de las normas comunitarias en 2004 por tercer año consecutivo. El déficit público francés y alemán seguirán ese año más próximos al 4% del PIB que al 3% previsto como máximo en el Pacto de Estabilidad. Como consecuencia, el déficit público de la zona euro se disparará hasta el 2,8%, tres décimas más que lo previsto por la Comisión en la primavera de este año y en zona de alerta.

El deterioro presupuestario será especialmente grave en Alemania, país para el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó ayer de nuevo sus previsiones de crecimiento (hasta 0% este año y 1,5% en 2004). El Fondo urgió a Berlín a que acometa urgentes reformas estructurales.

Solbes y Tremonti también discrepan sobre la efectividad de esa receta en la zona euro. El comisario considera las reformas como la base 'imprescindible' para el crecimiento; Tremonti admite que 'son necesarias, pero no suficientes'.

'Hace falta el complemento de un vasto plan de inversiones públicas', recomienda una vez más el italiano. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) señaló su disposición a inyectar 50.000 millones de euros de préstamos en proyectos de infraestructuras de transporte, a los que se añaden otros 50.000 millones ya previstos para I+D.

Vía libre al nombramiento de Trichet

El Ecofin decidió ayer por 'unanimidad' y 'sin reservas' nominar a Jean-Claude Trichet como el próximo presidente del Banco Central Europeo (BCE), en sustitución de Win Duisenberg. 'El Consejo de la Unión Europea recomienda que Jean-Claude Trichet sea nombrado presidente del BCE por un periodo de ocho años con efecto desde el 1 de noviembre' próximo, señala el comunicado de los ministros.

Aunque se trata de un trámite formal después del acuerdo alcanzado por los líderes de la UE el mes pasado en Salónica, Trichet aún debe recibir la aprobación del Parlamento Europeo. El comité económico y monetario de la Cámara evaluará previamente al banquero francés el próximo 11 de septiembre y pasará su recomendación al pleno del Parlamento, que tiene fijada la sesión para los días 22 a 25 de ese mes.

'Es un banquero central reconocido que ha mostrado además su independencia cuando era presidente del Banco de Francia', aseguró ayer el ministro holandés Gerrit Zalm.

'Damos la bienvenida sin ninguna reserva a la decisión del Ecofin sobre Trichet', dijo el viceministro alemán, Caio Koch-Weser.

Los analistas consideran positiva la ortodoxia demostrada por Trichet como banquero central, toda vez que el estilo desplegado por Win Duisenberg al frente del BCE ha generado no pocos problemas en los mercados financieros.

'De inmediato, la presentación de la política monetaria mejorará', aseguraba Jonathan Hoffman, de RBS Financial Markets.