José Masaveu

'Hace falta mayor sensibilidad social'

Forma parte de la influyente estirpe de empresarios asturianos Masaveu. Tiene 35 años, aprecia el arte -la familia tiene una de las colecciones más importantes de España- y dedica su tiempo a las bodegas del grupo

Tiene 35 años, estudió Derecho en la Universidad de Navarra y pertenece a la última hornada de ejecutivos de la familia de empresarios asturianos Masaveu, centrados en el negocio financiero (Santander y Bankinter), cementero, inmobiliario, arte, medicina y agroalimentación. La entrevista se celebra en Madrid, en las oficinas que el grupo familiar tiene en pleno paseo de la Castellana. José Masaveu dirige desde hace tres años la división de bodegas y viñedos de la compañía (Murua, Fillaboa, Villavieja y Pagos de Araiz), repartidas entre La Rioja, Pontevedra y Navarra. En estos momentos tiene en proyecto crear una bodega de sidra en Asturias, donde él mismo ha colaborado en plantar 35 hectáreas con 12 variedades de manzana. Parece bastante prudente, mide las palabras y está pendiente de cualquier detalle que pueda distorsionar la imagen de la compañía. Pertenece a una familia con un gran patrimonio artístico. Masaveu ha crecido rodeado de obras pictóricas de Goya, Ribera, Velázquez, Picasso o Miró. A pesar de ello, recalca la austeridad que le ha transmitido su familia y los pocos lujos que se permite. Vivir en el campo, lejos de actos sociales, es uno de ellos.

Pregunta. ¿Cómo se gestiona una empresa relacionada con el campo?

Respuesta. En primer lugar, disfrutando del día a día en un sector que a uno le apasiona. Después, teniendo mucha paciencia en un negocio que todos saben que uno está a merced de la naturaleza y donde los resultados al final dependen de ella.

P. Ha nombrado usted la palabra clave: paciencia, algo que los ejecutivos no parecen tener hoy día en cuenta.

R. Sí, es cierto que no hay paciencia entre los directivos, pero esto se debe a la presión del accionariado y del mercado, que exige resultados a corto plazo. Por ello los directivos se sienten actualmente obligados a buscar los medios necesarios para dar una imagen de éxito y a la vez conseguir resultados brillantes. De todos modos, los negocios que perduran son los que se construyen poco a poco; y eso no se entiende. Las empresas que buscan el largo plazo son las que se consolidan. En mi familia empezamos a hacer los negocios en 1840 y nos fuimos asentando en distintos sectores como la banca, el cemento, las bodegas y el inmobiliario. A las nuevas generaciones se les intenta inculcar una mentalidad austera y formar un sentido de responsabilidad para seguir manteniendo el negocio. Intentamos crear riqueza y reinvertirla, y ésta es nuestra forma de aportar un beneficio a la sociedad.

P. ¿Se gana dinero con el vino?

R. Sí, se gana, pero ése no es el objetivo prioritario de nuestras bodegas, sino el secundario. Para nosotros los principal es dar lo mejor de nosotros mismos y ofrecer calidad, que muchas veces es contraria a una buena cuenta de resultados. Si uno está pendiente sólo de ganar dinero con el vino, acabará obsesionado con él y, por consiguiente, intentará eliminar costes necesarios para hacer un buen producto.

P. En una bodega, ¿qué puede más, la pasión por el negocio o la cuenta de resultados?

R. Es mas importante la pasión por el negocio. La cuenta de resultados en el caso de las bodegas es algo secundario. Buscar calidad y excelentes resultados, a veces, es complicado. La pasión la ponemos en intentar elaborar los mejores vinos de España. Por el contrario, donde si que exige una buena cuenta de resultados la familia Masaveu es en otros negocios como son inversiones financieras e inmobiliarias.

P. ¿La diversidad es buena para el negocio?

R. Sí, es bueno no poner nunca todos los huevos en la misma cesta, ya que, por lógica, se pueden romper todos si se te cae. Es arriesgar demasiado. Nosotros diversificamos y seguimos haciéndolo en muchos sectores, aunque tenemos dos donde invertimos mas porque son el núcleo central del grupo, el cementero y el financiero.

P. Su familia siempre ha destacado por su labor de mecenazgo, ¿cree que todo empresario que se precie debe realizar tareas de este tipo?

R. Por supuesto. Todo lo que sea fomentar y promocionar la cultura, sea cual sea, es interesante, seguimos con esta iniciativa. También intentamos aportar algo por medio de fundaciones en las que podemos destacar actividades, como la fundación Masaveu, de carácter social, donde damos enseñanza de formación profesional a unos 500 alumnos. Otras son de carácter caritativo. También dedicamos una parte de nuestro esfuerzo para ayudar a instituciones que se dedican a la investigación medica.

P. Cada vez más compañías toman conciencia sobre la responsabilidad social que deben asumir, ¿es necesario que los directivos sean más sensibles a los temas sociales?

R. Desde luego. A los directivos les hace falta una mayor sensibilidad con los temas sociales. Pero en estos momentos noto, progresivamente, como las nuevas generaciones arrastran un profundo sentido solidario, por lo que en un futuro próximo iremos hacia delante.

P. Muchas empresas familiares para perdurar a lo largo de varias generaciones han profesionalizado su gestión.

R. Eso depende de la valía profesional que demuestren las personas que forman parte de la familia. Si yo no hubiera demostrado mi valía profesional no estaría ahora dirigiendo las bodegas. De loo que si somos partidarios es de tener asesores externos de primera línea que complementen nuestro conocimiento del negocio. No te puedes encerrar en ti mismo, es primordial saber escuchar a los demás. A las personas que trabajan conmigo les pido honradez; actitudes positivas; humildad para poder aprender; obediencia, que no es lo mismo que sumisión; lealtad, y discreción. En resumen, les pido ganarse mi confianza.