¡Vuelve a ser la economía... Bush!

No hay mucha discusión en EE UU sobre quién es el inspirador de la política y el estilo del presidente George W. Bush: Ronald Reagan. En la Casa Blanca, todos desean, además, que el actual presidente tenga en sus manos un futuro más parecido al de Reagan que al de su padre y repita legislatura en 2004.
Pero puede no ser fácil. Esta semana se han evidenciado sus puntos débiles: continúa la pérdida casi diaria de vidas de soldados en Irak y sobrevuela el fantasma de Sadam Husein y Afganistán, más allá de Kabul es un caos, y en el capítulo económico todos son promesas que la realidad niega. El informe sobre el paro en junio (6,4% cuando se esperaba un ya preocupante 6,2%) ha sido una puntilla que los demócratas usan para desempolvar el mantra de Bill Clinton en su carrera contra el padre del actual presidente: 'Es la economía ¡estúpido!'.
Hay toda una leyenda sobre esa frase. Clinton niega haberla pronunciado para referirse así a Bush padre, pero estaba en la calle y funcionó.
Tras conocer las cifras del paro, los demócratas, en particular los nueve candidatos de una lista a la que todavía puede aumentar, empiezan a arremeter contra Bush en lo que económicamente puede ser su talón de Aquiles. Y es que es posible que los analistas tengan razón y la economía crezca en el segundo semestre, pero nadie ve mejor futuro para los desempleados. Si esta cuestión no se soluciona, los pilares del crecimiento dejan de funcionar en un país que vive del consumo.
Igual que Clinton no lo dijo, la legión de candidatos demócratas no repite la célebre frase.... pero está en el interlineado. 'La política de recortes fiscales es simplista y un fracaso', dijo Dick Gephart. 'La busheconomía ha fallado a América', clama Bob Graham. La mayoría de los economistas niegan que Bush haya propiciado el actual estado de las cosas, pero admiten que cuando los demócratas esgrimen que 'no sabe cómo arreglar una economía que ha perdido 3,4 millones de empleos desde que tomo posesión', tienen una parte de razón por que ya ha tenido tiempo para ir enmendando la situación. Además, el balance histórico muestra que se crean más empleos con presidencias demócratas que republicanas.
La última encuesta de Gallup muestra como el 56% de los americanos creen que los últimos recortes fiscales no les van a ayudar y en el partido republicano creen que el paisaje electoral va a diferir del salido de 2001 si la situación no se endereza a principios de 2004.
Howard Dean, ex gobernador de Vermont y el por sorpresa candidato demócrata por ahora mejor posicionado, dijo que 'por primera vez desde la presidencia de Herbert Hoover va a haber menos americanos con trabajo al final de una presidencia que al principio de ella'. Hoover fue presidente en los años del crash, 1929 a 1933.
Bush no se tiene que remontar tanto. Con respecto al paro ha habido dos campañas: la de Reagan y la de su padre, según recuerdan demócratas y periódicos estos días. En los primeros dos años y medio de Reagan el desempleo pasó del 7,5% al 10,8% para acabar bajando hasta un 7,2% poco antes de la reelección. Arrasó. En los dos primeros años y medio de Bush padre, el desempleo del 5,4% llegó al 6,9%. Para cuando llegó Clinton a disputarle el puesto estaba en el 7,8% y, sin llamarle nada, directamente, le ganó las elecciones. Con esta lectura, no extraña que el actual presidente prefiera releer la historia de los ochenta y no la de los noventa.