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Las bodas de oro del cura Castillejo

Miguel Castillejo, el presidente de la entidad cordobesa Cajasur, va a celebrar sus bodas de oro como sacerdote a lo grande y sin reparar en gastos.

El polémico cura, denunciado por la Junta de Andalucía ante la Fiscalía Anticorrupción, será objeto este fin de semana en Sevilla de un multitudinario homenaje con sabor a despedida que incluirá santa misa en la Catedral y almuerzo de 42 euros el cubierto para 6.500 personas. Según fuentes cercanas a la entidad, la fiesta de los 50 años de labor pastoral de Castillejo puede salir por más de 300.000 euros si se suma el catering y el alquiler de un pabellón completo en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla, donde se celebrará la comida.

Los invitados a la celebración, según admite Cajasur, serán en su mayoría empleados de la caja y de sus empresas participadas, acompañados de sus familias, por lo que el acto se convertirá en una comida de despedida para 'don Miguel', que hace unos días volvió a reiterar que su labor al frente de Cajasur ha concluido. Lo que no está tan claro es quién va a pagar el convite, aunque la Junta sospecha que será la entidad la que correrá con los gastos.

Oficialmente, el acto de homenaje del próximo sábado lo organiza la Hermandad de la Sagrada Familia, una entidad integrada por empleados de Cajasur y que figura en la denuncia de la Junta por recibir presuntamente fondos sin justificar. En las invitaciones a la celebración se deja por escrito el 'profundo agradecimiento' que le tiene la plantilla por 'consagrar su vida' a Cajasur, cuyas riendas maneja Castillejo desde hace más de 30 años.

No es la primera vez que Cajasur reúne a su plantilla para vitorear al líder. La entidad reconoce que celebra cada año comidas de empresa y recuerda que hace cuatro años ya desplazó a sus empleados desde Córdoba hasta Sevilla para celebrar que Castillejo fuera nombrado entonces canónigo de honor de la catedral de la capital andaluza. Cada una de estas convenciones se suelen trasformar en actos de verdadero culto a la persona de Miguel Castillejo.

La fiesta de las bodas de oro del cura Castillejo y de su eventual despedida como presidente de Cajasur suscitó ayer reproches y también alguna encendida defensa. En el primer bando se colocó la consejera de Economía, Magdalena Álvarez, quien confía en que el presidente de Cajasur no pague el homenaje con 'fondos de los contribuyentes, porque sería expoliar la obra social de Cajasur y a los andaluces'.

En el mismo tono se pronunció el también sacerdote Manuel Benigno, ex secretario general del Arzobispado de Sevilla, quien tildó el acto del sábado de 'escándalo'. A su entender, se trata de una muestra de 'prepotencia y de desafío' a la Junta de Andalucía. En este sentido, Benigno critica que los festejos se celebren en Sevilla y no en Córdoba, sede de la caja.

En auxilio de Castillejo salió el canónigo sevillano Francisco Gil Delgado, que defendió encendidamente el derecho del presidente de Cajasur a celebrar sus bodas de oro como sacerdote de la forma que considere más oportuna. Y censuró la hostilidad de la Junta, que batalla en estos momentos en los tribunales por recuperar la tutela de Cajasur, en manos del Gobierno central gracias a la Ley Financiera.