Informe

Bruselas admite que el euro fuerte daña las exportaciones

El informe trimestral sobre la eurozona, elaborado por el departamento que dirige Pedro Solbes, reconoce que la confianza de consumidores y empresas no se ha recuperado de forma significativa pese a la desaparición de las incertidumbres asociadas a la crisis de Irak. 'El crecimiento permaneció anémico durante la primavera y no es previsible una fuerte recuperación a lo largo del verano', asegura.

A este escenario pesimista ha contribuido, en parte, la apreciación del euro, en lo que supone el primer reconocimiento oficial por parte de las autoridades comunitarias de los negativos efectos del alza de la divisa.

'La apreciación del euro pesará en el desarrollo exportador de la zona euro', dice el informe, lo que presionará a las empresas exportadoras en los próximos meses.

Una apreciación que, en su evolución más reciente, Bruselas atribuye al diferencial de tipos de interés entre la eurozona y Estados Unidos (2% frente al 1%, respectivamente). Asimismo, considera que los cambios en los flujos de capital hacia EE UU indican una mayor cautela de los inversores ante las perspectivas de la economía estadounidense, incluido el aumento futuro de la productividad.

'Los beneficios de los exportadores han estado bajo presión desde principios de 2002 y la reciente evolución de los precios de la exportación no refleja todavía por completo la apreciación del euro'. La recomendación de la Comisión es clara: 'Los exportadores tendrán que reducir más sus márgenes de cara a mantener su cuota de mercado o perder cuota de mercado si deciden mantener los beneficios'. Malas opciones en cualquier caso.

Pese a todo, Solbes insiste en que, en general, 'la apreciación del euro será beneficiosa para el crecimiento de la eurozona' y que con la apreciación de la divisa 'la competitividad en precios se aproxima a su media a largo plazo'. Pero, de momento, supone más 'una amenaza para las perspectivas a corto plazo de la zona euro'.

Entre esas amenazas derivadas del euro fuerte está 'el aumento de las preocupaciones sobre posibles tendencias deflacionistas'. La amenaza 'todavía es menor para la zona euro' y la Comisión asegura que ni los indicadores económicos ni la evolución de los salarios proporcionan evidencia de fuertes presiones inflacionistas en la región.

El ajuste continúa

En esas condiciones, 'la fortaleza del euro y los bajos tipos de interés sugieren una mayor contribución al crecimiento de la demanda interna que del sector exterior'. Pero el empuje no vendrá, al menos de momento, por parte de las empresas.

'El ajuste empresarial probablemente no ha llegado a su fin', advierte el informe. Y el ajuste producido ha recaído sobre el empleo, aunque a juicio de la Comisión, de forma 'lenta', lo que ha afectado negativamente a la productividad y 'actuará como un freno a la recuperación de la inversión.

Sacar partido a los beneficios potenciales de un euro fuerte 'requerirá una respuesta flexible de la economía a los cambios en las perspectivas de precios'. Eso implica adecuadas políticas macroeconómicas y, sobre todo, mayores avances en las reformas estructurales. La receta de Bruselas incide en los mismos aspectos de siempre, las reformas deben dirigirse a levantar las barreras al empleo, aumentar la productividad e impulsar el dinamismo empresarial.

'Hay evidencias de que las reformas estructurales adoptadas en el pasado han empezado a agotarse', dice el comisario Solbes, que al mismo tiempo recuerda que las reformas 'también pueden tener beneficios a corto plazo, vía un aumento de la confianza'.

Comisión Europea El crecimiento del PIB será menor al 1%

El comisario Pedro Solbes dijo que se producirá una recuperación 'moderada' de la economía europea en el segundo semestre del año, pero el informe deja entrever que será insuficiente para alcanzar el aumento del 1% del PIB previsto la pasada primavera. Eso implica que Bruselas llevará a cabo una revisión del cuadro económico en otoño próximo.

Alemania 'Somos un problema para Europa'

El ministro de Finanzas alemán, Hans Eichel, reconoció ayer que 'el principal problema de Europa no es, sobre todo, una cuestión de estabilidad, sino de debilidad en el crecimiento alemán'. Y es que la principal economía de la zona ha dejado de ser el motor económico de Europa, a lo que tampoco contribuye, como reconoció ayer Italia, el alza del euro.

Italia: Fazio considera insatisfactoria la actual coyuntura

'El crecimiento económico de la zona euro permanece insatisfactorio. El incremento debería ser del 0,7% este año, después del 0,8% en 2002. Tan solo en 2004 debería llegar hasta el 1,6%', dijo ayer el gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio. De igual modo, señaló que esto se debe a la bajada de las inversiones y al débil crecimiento de la demanda del consumidor.