Nueva contabilidad

El Gobierno intentará limitar el impacto de la nueva contabilidad en las empresas

Grandes empresas, bancos y cajas han venido manifestando en los últimos tiempos un fuerte malestar por las exigencias contables que deberán adoptar a partir de 2005. El gran caballo de batalla ha sido la norma 28, que obliga a las empresas a poseer al menos el 20% de una sociedad (en España el porcentaje es del 3%) para poder contabilizar por el mecanismo de puesta en equivalencia los beneficios que obtengan por esa participación. La única excepción es que se demuestre una influencia decisiva sobre la gestión de la participada.

El presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) se hizo eco ayer de ese malestar durante su intervención en unas jornadas, organizadas por la APIE en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, y anunció que el Gobierno se ha mostrado contrario a esta medida y está negociando con el organismo encargado de elaborar las normas internacionales de contabilidad (IASB). Según López Combarros, España no está sola en este asunto, ya que hay algunos países que comparten la tesis de que se debe admitir el porcentaje del 3% para que pueda considerarse que existe una influencia significativa en las participadas.

Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron ayer que el Gobierno 'está trabajando para que se reconozca esa realidad española' y se acepte como suficiente el umbral del 3% que fija la regulación en nuestro país.

Pese a que algunas empresas, como La Caixa, ya han manifestado que la nueva normativa les ha hecho reconsiderar seriamente la composición de sus carteras industriales, las compañías se mostraban ayer optimistas. Según Manuel Soto, vicepresidente cuarto del SCH, hay que recordar que la norma 28 tiene la salvedad de que se podrán anotar los resultados de las participadas siempre que se pueda demostrar un control efectivo. 'En una cotizada con un porcentaje incluso menor al 3% se puede ejercer una influencia suficiente'.

El director genera financiero del Banco Popular, Roberto Higuera, aseguró que estamos ante 'años de cambios importantes, pero aún hay un periodo de adaptación suficiente', mientras el director general del BBVA, Eduardo Arbizu, señaló que el cambio no supondrá grandes cambios para su entidad. Para el director general de operaciones del grupo Prisa, Ignacio Santillana, las empresas se encuentran en un interesante punto de inflexión que no deben desaprovechar.

Sociedades que no cotizan en los mercados

El ICAC quiere ir imponiendo progresivamente las normas internacionales de contabilidad a las empresas que no cotizan en Bolsa y que no pertenecen a ningún grupo. Esta extensión se hará hasta el año 2007. Así, el organismo español va más allá de las exigencias europeas, que sólo obligan a los grupos de sociedades cotizadas a utilizar las normas internacionales. Para este cambio es necesario reformar la ley de sociedades anónimas y el Código de Comercio.

Grupos de empresas que no cotizan

Las empresas que no cotizan en Bolsa, pero que pertenecen a un grupo de empresas, podrán elegir si quieren someterse a las normas internacionales o, por el contrario, prefieren seguir sometidas a las reglas de contabilidad española. Para realizar esta elección, el ICAC les dejará dos años, el periodo comprendido entre 2005 y 2007. En el caso de que opte por las normas internacionales de contabilidad, no será posible volver a solicitar la aplicación de la contabilidad española.

Las entidades financieras piden soluciones al Banco de España

Las entidades financieras han comenzado ya a reunirse con el Banco de España para estudiar los efectos de las nuevas normas internacionales de contabilidad.

De hecho, la autoridad supervisora ha elaborado un documento que ha trasladado a bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito en el que compara la contabilidad actual con las nuevas normas. Uno de los impactos más importantes que supondrá para las entidades financieras estas normas en sus cuentas de resultados será también el de incrementar del 3% actual al 20% la consolidación de los beneficios de sus participadas por puesta en equivalencia.

La nueva norma, no obstante, tiene previsto dejar la puerta abierta para que las entidades puedan consolidar los beneficios de sus participaciones casi como hasta ahora, si demuestran que ejercen una notable influencia en la gestión de las compañías. El Banco de España, según fuentes bancarias, es partidario de fijar en el 5% el umbral para la puesta en equivalencia de sociedades cotizadas con un consejero en la empresa participada. Y así se lo ha transmitido a las entidades financieras.

En cualquier caso, el presidente del ICAC pretendió ayer quitar hierro a la preocupación que han mostrado muchas empresas españolas respecto a la dificultad de adaptarse a la nueva contabilidad.

Para López Combarros, la utilización de las nuevas normas no supondrá graves problemas ya que no van a diferir mucho de la contabilidad española 'que en un 90% se basa en criterios de la contabilidad internacional'. Pese a todo, reconoce que tendrá un impacto más significativo en empresas que utilicen inversiones financieras temporales o especulativas y en las operaciones de derivados, por lo que afectará más a sectores como el financiero o el de los seguros. En este último caso, las exigencias se adoptarán en dos fases, 'porque hay problemas en la apreciación de los cómputos de previsiones por riesgos'.

Cotizadas que no pertenecen a un grupo

Para las compañías cotizadas, pero que no pertenecen a un grupo societario y, por tanto, sólo presentan cuentas individuales, el ICAC propone que sigan presentando las cuentas con criterios puramente españoles. No obstante, estas empresas deberán incluir un anexo que incluya el balance y las cuentas de resultados, según las normas internacionales de contabilidad, como así se espera que lo vaya a solicitar la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).