Coyuntura europea

El plan de Schröder devuelve el optimismo a las empresas

El índice IFO de confianza empresarial en Alemania registró un fuerte repunte en junio, gracias a la mejora de la demanda interna. El dato subió hasta 88,8 puntos en junio, desde los 87,6 registrados en mayo, lo que supone su segunda subida consecutiva, y que, además, superó las expectativas de los analistas encuestados, quienes habían previsto que subiría sólo hasta los 88 puntos.

El director general del IFO, Hans-Werner Sinn, precisó que el índice del clima empresarial mejoró en todas las áreas, especialmente en el sector minorista. Y añadió que el dato de junio se corresponde con los pronósticos sobre actividad económica del IFO, que el martes auguró una ligera recuperación económica en el segundo semestre del año, lo que compensaría la debilidad de la primera mitad de 2003.

El Gobierno alemán también dijo que el IFO de junio confirmó las predicciones del ministro de Economía, Wolfgang Clement, que vaticinó una leve recuperación para este periodo del año.

'En el peor de los casos -dijo el economista del IFO Gernot Nerb- el crecimiento se estancará', pero descartó, a la luz de los datos de junio, que la economía alemana haya experimentado una contracción en el segundo trimestre del año.

A juicio de los analistas, detrás de esta mejora de la confianza en Alemania está el programa de reformas del canciller Gerhard Schröder, conocido como Agenda 2010, que ha enviado una señal importante a la industria, que respaldará un crecimiento más a largo plazo, según dijo Nerb.

Además, en opinión de Stefan Bielmeier, economista del Deutsche Bank, la mejoría del índice de confianza en el sector minorista, en particular, 'da motivos para creer que las familias están menos renuentes a comprar'.

Y, paradójicamente, Bielmeier señaló que pese al rechazo social de muchas de las medidas adoptadas en el plan de Schröder, 'quizás el debate sobre las reformas haya contribuido un poco a una mayor confianza'.

Sin embargo, los analistas del IFO no quieren echar campanas al vuelo y resaltan que serán necesarios, por lo menos, tres meses consecutivos de mejora del índice de confianza para empezar a hablar de un cambio de tendencia.

Optimismo en Italia

También el índice de confianza de los empresarios italianos subió en junio, según datos conocidos ayer. Se trata de la primera mejora de este indicador en 16 meses, según los datos del centro de analistas ISAE.

En concreto, el índice subió en junio hasta 91,6 puntos, desde los 90,3 registrados en mayo. El resultado de esta encuesta, que elabora entre 4.000 empresas, es aún mejor que el previsto por los economistas, que habían augurado un índice de 90,7 puntos para el mes de junio.

Esta subida se basa fundamentalmente en las mejoras de las perspectivas de producción de las empresas. 'En general, las empresas encuestadas fueron más optimistas en cuanto a la producción en junio, pese a seguir manifestando su preocupación sobre la cartera de pedidos, el empleo y la economía italiana en general', dijo ISAE.

Las huelgas dañan el consumo francés

El gasto de los consumidores franceses descendió en mayo un 1,6% respecto a abril, según publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística de Francia. El balance interanual acumula un aumento del 1%, pero la caída mensual fue la mayor en casi cuatro años.

El Gobierno explicó que los malos resultados se deben básicamente a que el ritmo natural de consumo se vio alterado por la oleada de huelgas en el sector publico y parte del privado que durante mayo y comienzos de junio tuvo lugar en Francia en contra de la reforma del sistema de pensiones.

Otro factor que motiva la pérdida de dinamismo del gasto de los consumidores es el creciente desempleo. Mañana se publicarán las cifras de paro en mayo y el consenso entre los economistas es que la tasa alcance la cifra más alta en casi tres años, situándose en el ámbito del 9,4%.

Respecto al detalle de las cifras, el gasto en productos textiles cayó un 4,1%, la compra de automóviles y piezas de repuesto bajó un 3,7%, el sector de bienes duraderos se contrajo un 1,9% y el gasto en comercios descendió un 1,2%.