Retrasos

El adjudicatario de la señalización del AVE achaca el retraso a otras obras inacabadas

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, lleva tiempo eludiendo fijar una nuevo plazo para el inicio de la explotación de la línea de Alta Velocidad Madrid-Lleida. Ayer, aseguró que desconoce si el GIF ha acordado con la empresa contratista del sistema de señalización, Asnaldo-Cobra, un nuevo retraso (hasta el 31 de julio) en el calendario para su puesta en marcha tal y como publicó Cinco Días. Reiteró que el GIF espera a que estén subsanadas todas las deficiencias detectadas en el sistema de señalización de la línea.

Hoy, el Gestor de Infraestructuras ha exigido formalmente a la unión temporal de empresas (UTE), formada por CSEE Transport y Cobra, formada por CSEE Transport y Cobra, que "cumplan los compromisos adquiridos y que las subsanen". Eso sí, no indica si ha dado o no, un nuevo tope temporal a las empresas para que corrijan las anomalías puestas de manifiesto por la circulación de trenes de auscultación de catenaria y vía, durante el fin de semana del 31 de mayo y 1 de junio. æpermil;stas debían haber sido eliminadas en un plazo que vencía ayer.

Obras inacabadas

Ansaldo se defiende. La pelota caliente del problema de calendario que todos se lanzan entre sí no debe caer, en su opinión, sobre su tejado y rechaza nuevamente que sea la instalación del sistema de señalización y seguridad de la línea ferroviaria la causante del retraso en su puesta en servicio comercial. La culpa la atribuye a la demora en la ejecución de las obras de construcción del corredor. En un comunicado, la italiana mantiene que muchas obras civiles y puestas a disposición de la vía "aún no han sido terminados y se encuentran en fase de construcción".

Asimismo, la compañía denunció que la construcción de los edificios técnicos que deben acoger las instalaciones y equipos del sistema de señalización acumula un retraso de entre 12 y 18 meses. Además, volvió a insistir en que "dilaciones y continuos problemas para acceder a la vía para realizar tets y llevar a cabo trabajos, y la finalización a última hora de otros subsistemas han provocado una serie de cambios en los planes del Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (GIF) y de Renfe" a los que, según asegura la empresa, el consorcio que forma con Cobra (ACS) se ha "adaptado con la mayor flexibilidad y deseo de ayudar".