Ibex 35

Los expertos advierten de las sobrevaloraciones de muchas empresas

Las Bolsas siguen con especial recogimiento la liturgia de la presentación de advertencias sobre los resultados del primer semestre en Wall Street en combinación con los primeros cierres de los mismos. En concreto, los de la banca de inversión, que es la más madrugadora a la hora de publicar los resultados. En el resto de los sectores seguirán las conjeturas, los amagos y, también, los requiebros.

Antes de que la maquinaria de presentación de resultados entre a pleno rendimiento, allá por la segunda quincena de julio, los analistas recomiendan esperar hasta conocer los balances ciertos y no dejarse llevar por los cantos de sirena. Señalan que el primer semestre es válido para predecir tendencias de futuro, salvo deblacles. Advierten, además, que un importante número de compañías cotizadas, principalmente en Wall Street, están sobrevaloradas, con multiplicadores por las nubes y grandes posibilidades de que sus títulos caigan con fuerza en Bolsa si las tendencias de fondo de los mercados se complican.

Los mejores analistas no se cansan de pronosticar que en los resultados que vienen no será oro todo lo que reluce. Sacan a colación, entre otros asuntos, la actuación de los denominados insiders, personas que están en el consejo de administración de las compañías o en su aledaños, personas, en fin, que disponen de información sensible que desconocen los inversores y accionistas.

Según los datos últimos de Argus Vickers Weekly Insider Report las ratios venta-compra crecen a velocidad de vértigo. Frente a una posición de compra por parte de los insiders aparecen tres de venta. La media histórica señala que ratios por encima de las 2,5 veces a favor de las ventas siempre se corresponden con caídas de las Bolsas a corto plazo.

La lógica sugiere que cuando un insider vende acciones es porque la compañía que conoce y de la que maneja mucha información no se ajusta a lo esperado. O lo que es lo mismo, el negocio va peor de lo previsto. Los observadores recuerdan que no hay que olvidar las fuertes ventas que hicieron numerosos insiders antes del hundimiento del mercado tecnológico en marzo de 2000 y las que siguieron a continuación. Todo un preludio que se repite ahora.

Otra cosa es que el mercado, como suele suceder en muchas ocasiones, mantenga una actitud tozuda y se deje llevar por los ánimos que infunden desde hace tiempo los telepredicadores y agitadores de Wall Street, siempre con el alza por montera. Interesantes serán, por lo demás, los próximos días después del vencimiento del futuro.

Wall Street y un dólar a la baja

En los resultados que vienen, la evolución del dólar habrá jugado una baza principal, porque muchas empresas ya habrán recogido los efectos de su depreciación con el euro y el resto de las principales monedas del mundo.

Hasta ahora, los inversores en valores de Estados Unidos están cosechando los beneficios de la caída del valor del dólar este año. Eso se diferencia de 2002, cuando el índice Standard & Poor's 500 tuvo su mayor pérdida en 28 años, al tiempo que la moneda mantenía intacto su movimiento alcista encareciendo los productos estadounidenses en el exterior, es decir, lo contrario de hace unos meses.

'La caída del dólar será un factor que apoyará el crecimiento y las ganancias corporativas en general', ha dicho Timothy Leach, director de inversiones de Wells Fargo Private Client Services en San Francisco.

'La Bolsa podría subir entre el 8% y el 10% en los dos próximos años si el dólar baja entre un 5% y un 10%', ha añadido Leach, que maneja una cartera de 130.000 millones de dólares.