EDITORIAL

Pacto en Gas Natural

Repsol y La Caixa concretaron ayer un acuerdo que cierra la disputa abierta entre ambos tras el lanzamiento de la opa de Gas Natural sobre Iberdrola. Una operación apoyada por la caja catalana, pero rechazada por el grupo petrolero, socios de control de la empresa gasística. El pacto persigue, además de taponar heridas, que las tensiones no estallen en la mesa del consejo de administración. Por ello han acordado que todas las decisiones estratégicas, desde la elaboración de los presupuestos a cualquier operación de calado, no lleguen al consejo de Gas Natural hasta que haya consenso previo entre ambas partes.

El acuerdo se completa con un sutil juego de equilibrios en los puestos clave de la compañía. El nuevo consejero delegado de Gas Natural será Enrique Locutura, un ejecutivo de Repsol con una larga y contrastada experiencia. Además, el nuevo consejo de administración ya no estará dividido a partes iguales entre miembros elegidos por La Caixa y Repsol. Ahora se incorpora un nuevo consejero, que corresponde a Caixa Cataluña.

Este esquema parece blindar a la empresa ante cualquier discusión entre accionistas, si bien lleva implícito el peligro de maniatar, o cuando menos ralentizar, la adopción de medidas clave para el desarrollo del grupo. Y ello sucede cuando hay muchas decisiones que tomar, tales como la expansión en el exterior. O la reordenación del mapa energético en España, en la que Gas Natural, La Caixa y Repsol están llamados a actuar en lugar estelar. Tal vez con este pacto se aborde de una vez esa transformación, que hasta ahora se ha visto frenada por el intervencionismo político.