COLUMNA

El gobernador y el medio plazo

Centrar la atención en mostrar cómo España está creciendo más que la media europea puede servirle al Gobierno de propaganda electoral, pero no ayuda nada a resolver los problemas económicos que surgirán en el medio plazo como consecuencia, justamente, de ese mayor crecimiento y de su desequilibrada estructura.

Desde el Banco de España ya se habían señalado algunos de estos problemas, pero es de agradecer que en su discurso de este año, y con la cortesía hacia el Gobierno a la que está obligada la institución, el gobernador los haya destacado por primera vez de una forma contundente.

En primer lugar, señaló que el crecimiento actual se debe en parte a 'los efectos expansivos que se han derivado de la incorporación de España a la unión monetaria'. Pero fue más claro cuando se refirió a lo que denominó 'el patrón de crecimiento de la economía española': 'Aunque este patrón de crecimiento, centrado en el consumo y en la construcción, ha proporcionado un soporte adecuado al progreso de la convergencia real, es probable que algunos de los elementos en los que se ha fundamentado no tengan continuidad en el futuro'.

La causa de esos posibles problemas también está expresada en el propio discurso: 'El hecho de que en el pasado los hogares hayan expandido su gasto, aumentando simultáneamente su endeudamiento', así como la clave para resolverlos: 'El mantenimiento de la competitividad es uno de los principales retos a largo plazo', especialmente porque 'los impulsos expansivos que se han derivado de la entrada en la unión monetaria tenderán a contar cada vez menos, mientras que la economía tendrá que abordar nuevos retos derivados de la mayor competencia que provocará la ampliación de la UE'.

La conclusión es clara: 'El patrón de crecimiento no podrá descansar tanto en el consumo y en la construcción, sino que deberá fundamentarse en mayor medida en la inversión y las exportaciones', y recuerda que, si el diferencial de inflación no disminuye, habría que conseguir un superávit presupuestario.

El gobernador (sin decir, por supuesto, que éste es el principal fracaso de la política económica del PP) reconoce la importancia del 'establecimiento de unas condiciones propicias para la incorporación de los avances tecnológicos, especialmente los vinculados a la información y las comunicaciones', como factores necesarios para impulsar las ganancias de productividad en la economía, así como la importancia de 'establecer un funcionamiento de la economía más flexible' y recomienda (lo que, a pesar de la propaganda oficial, ha sido el gran olvido de estos años) profundizar 'en el programa de reformas estructurales y liberalizadoras y en el diseño de un marco regulatorio apropiado'.

Finalmente señala cómo el endeudamiento de las familias, si bien ha servido para crecer por encima de la media estos años, puede ser la causa del menor crecimiento en el medio plazo: 'No puede descartarse que los volúmenes de deuda acumulados pudieran llegar a afectar en el futuro al ritmo de la recuperación económica'.

Igualmente habló de la burbuja inmobiliaria (sin pronunciar este término): 'El valor de los inmuebles podría haber sobrepasado los niveles coherentes con la trayectoria de sus determinantes', y se muestra preocupado por la probabilidad de que terminen produciéndose ajustes bruscos en el mercado inmobiliario, un mercado 'tan influyente en el funcionamiento global de la economía'.

Sobre estos problemas de medio plazo enunciados por el gobernador deberían centrarse los debates sobre la política económica en España.

La propaganda gubernamental, concentrada en celebrar que la tasa de crecimiento actual es mayor que la media europea, no hace más que distraer la atención de nuestros verdaderos problemas y, con ello, retrasa peligrosamente la búsqueda de soluciones.