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Málaga recupera para el turismo su legado industrial

Del pujante pasado industrial malagueño del siglo XIX sólo quedan en pie 13 chimeneas. Una asociación pelea por conservarlas

Lo que queremos es que el turismo devuelva algo de lo que nos quitó', dice José Antonio Ruiz, fundador de la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial y Tecnológico de Málaga. La organización se ha creado para promover la recuperación de las 13 chimeneas industriales de la ciudad que aún quedan en pie y convertirlas en atracción turística.

Las chimeneas que esta asociación trata de proteger son los últimos vestigios del pujante pasado industrial de Málaga, que tuvo sus momentos de mayor esplendor a mediados del siglo XIX, para empezar a languidecer enfilado ya el siglo XX y desaparecer en su totalidad en la década de los setenta.

La élite burguesa del XIX, liderada por las familias Heredia, Loring, Huelin y Larios, impulsó a Málaga como potencia industrial y metalúrgica: 'Marbella tuvo los primeros altos hornos de España, mucho antes que el País Vasco', señala Ruiz.

La élite burguesa malagueña del siglo XIX fichó en Reino Unido a los mejores ingenieros para montar las fábricas más modernas de la época

La ciudad también fue puntera en tecnología. Las grandes familias se encargaron de captar a los mejores ingenieros de la siderurgia inglesa para que montaran las fábricas más modernas de la época. Y así fue como aquella economía, asentada sobre la metalurgia, el textil y los vinos, vivió una gran expansión internacional, apoyada en otra gran baza, el puerto.

Pero las decenas de fábricas que se levantaban junto al mar, en la costa oeste de la ciudad, no pudieron resistir la presión inmobiliaria. 'Yo, por ejemplo, trabajaba en Vers, que cerró en 1974. Ocupaba una parcela de 80.000 metros en primera línea de playa', recuerda Ruiz.

Algunos documentos apuntan que a principios del siglo XX había más de 300 chimeneas industriales, de las que únicamente quedan en pie 13, pero sin garantías de pervivencia. La conocida como Chimenea de los Guindos, que con 102 metros ostenta el privilegio de ser la más alta, fue recortada hace meses por orden municipal a causa del riesgo de desprendimiento que presentaba.

Este movimiento ciudadano en defensa del legado industrial surgió en mayo de 1998, tras una concentración para reclamar la conservación de la Chimenea de los Guindos. Después se articuló una plataforma liderada por ex trabajadores de aquellas empresas desaparecidas y se empezaron a organizar exposiciones sobre el pasado industrial de la ciudad. Posteriormente se incorporaron los historiadores Antonio Santiago y Antonio Guzmán, que el año pasado editaron el libro Cien años de las 10 industrias malagueñas.

La agrupación ciudadana surgida para defender las chimeneas cree que está ante su última oportunidad para defender el ya raquítico legado industrial, antes de que la alianza entre deterioro y presión urbanística acaben con él. 'El paso que pretendemos dar es conseguir que las chimeneas se respeten y se conserve el espacio donde están'. La asociación quiere hacer un museo de la industria que complete esta oferta turística. La organización ha aprovechado la reciente campaña electoral para arrancar al reelegido alcalde de Málaga, Francisco de la Torre Prados (PP), el compromiso de reservar para fines museísticos un espacio de 7.000 metros cuadrados en la fábrica de tabacos de la antigua Tabacalera.