Asia

Una mayor competencia local merma el beneficio de las multinacionales en China

China le arrebató el año pasado a EE UU el primer puesto como destino de inversión extranjera directa (IED). Sin embargo, y aunque las perspectivas de crecimiento de ese mercado son grandes, una mayor competencia por parte de las empresas locales obliga a las multinacionales a bajar sus precios y pone en riesgo sus perspectivas de beneficios.

China recibió el año pasado el récord de 52.700 millones de dólares y encabezó la lista de países receptores de IED. En los últimos 10 años, el gigante asiático ha recibido 430.000 millones de dólares. El optimismo que despierta un mercado potencial de mil millones de consumidores, aumentado por el reciente ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y unos ritmos de crecimiento anual superiores al 7%, ha implicado la entrada en el país de muchas multinacionales.

Sin embargo, también las empresas nacionales están despertando, por lo que las extranjeras tienen nuevos rivales para repartirse el pastel.

Un ejemplo es el mercado de móviles. Según un informe de Merrill Lynch, las multinacionales 'han visto una caída significativa en su cuota de mercado'. En 1999 Nokia tenía un 32% del mercado. En 2002 ese porcentaje ha caído al 18%. Motorola también se ha visto afectada al ver reducida su cuota al 26%, desde el 40% que disfrutaba tres años antes. Los beneficiados de esa pérdida de mercado han sido los productores locales, como Ningbo Bird y TLC, que juntos absorben el 30% del mercado de móviles, frente al leve 5% de 1999.

'Existe un riesgo de que esto debilite los precios y los márgenes en el futuro', afirma Merrill. Tanto Motorola como Nokia han llegado a acuerdos con compañías locales para fabricar teléfonos móviles de bajo precio. Algo similar sucede en el mercado de bienes duraderos, donde 'la presión está acentuada por el crecimiento de la competencia doméstica', según la consultora.

No obstante, los últimos años han destacado por una creciente presencia de las empresas extranjeras. En el mercado de las lavadoras, por ejemplo, Whirlpool, Siemens y LG Electronics son responsables de que las multinacionales copen el 42%, frente al 15% que tenían en 1999. Electrolux, sin embargo, ya advirtió el mes pasado que las ventas habían caído considerablemente. Además de la competencia, las empresas tienen en su contra la deficiencia de las infraestructuras, lo que dificulta la distribución.

Cada vez más coches

En el mercado del automóvil también se percibe un aumento de la presión de los precios, pero la evolución es positiva. La industria de coches en China ha protagonizado un boom en los últimos 18 meses. Las ventas de vehículos ligeros han aumentado un 34% en 2002 con respecto al año anterior, alcanzando un total de 2,8 millones de unidades. Este alza ha convertido a China en el cuarto mercado del mundo, sólo por detrás de EE UU, Japón y Alemania.

Pero ese crecimiento se ha visto ensombrecido por un recorte de precios de los fabricantes locales, consecuencia de la retirada de algunos aranceles por la entrada del país en la OMC.

También el número de competidores extranjeros ha crecido. En 1998 había sólo siete modelos entre los que se podía elegir. En 2002 el abanico de posibilidades era de 40 modelos distintos.

El mercado continúa al alza y se espera que aumente entre un 10% y un 15% anual, gracias a que el crecimiento del PIB es alto, un 8% en 2002.

Merrill Lynch se cuestiona, no obstante, que se puedan cumplir las optimistas expectativas de las multinacionales. Entre otras, General Motors aumentará su producción un 35% este año, mientras que Volkswagen tiene previsto incrementarla un 50% en la joint venture que tiene con FAW. La empresa alemana ha aumentado sus ventas en China un 43% en 2002, pero sus ingresos operativos sólo lo han hecho un 5,6%. Pese a ello, y aunque los precios caigan más, hay aún margen para recortar costes y mantener beneficios.

La burocracia y la falsificación (más de un 15% de los productos de marca que se venden en China son falsos) son también factores a tener en cuenta al invertir en China.

Sin embargo, ninguno de los factores mencionados eclipsan el hecho de que sus costes laborales son un 5% de la media de EE UU, según The Economist, y que el país tiene mucho margen para crecer, pues con un 25% de la población mundial sólo aporta el 4% al PIB total.