Divisas

El euro mantiene la escalada y supera su valor de salida

La jornada de ayer estuvo marcada por las declaraciones del secretario del Tesoro de EE UU, John Snow, el pasado fin de semana, en las que calificaba la caída del dólar como 'un modesto realineamiento'. Los expertos interpretan que las autoridades estadounidenses no están preocupadas por la actual cotización del dólar y que más bien parece 'una invitación a una mayor debilidad cambiaria', aseguraba Crédit Agricole.

Las declaraciones oficiales del Gobierno de EE UU siguen defendiendo el dólar fuerte, como volvió a ratificar ayer mismo, pero la realidad de su comportamiento refleja lo contrario. 'Es evidente que la postura del Gobierno Bush hacia el dólar es más neutral que la mantenida en la época de Bill Clinton', insiste José Luis Martínez, de Citigroup.

Pero la depreciación del dólar se está produciendo de forma desigual, algo que preocupa a los expertos. 'La asimetría en la corrección del dólar frente al euro y frente al yen no es saludable'. Así lo asegura el experto en divisas de Morgan Stanley, Stephen Jen, que al mismo tiempo defiende que el dólar sigue aún sobrevaluado y que si Japón, como hasta ahora, no permite la corrección de la divisa estadounidense, 'las presiones sobre el dólar seguirán canalizadas a través del euro y de otras divisas europeas', afirma en su informe.

Lo cierto es que el euro ha sido, dentro de las principales divisas, la que más se ha apreciado frente al dólar, un 11,4% en lo que va de año. En ese mismo periodo, el franco suizo ha ganado un 6,9% frente al dólar; el yen, un 1,89%, y la libra, un 1,63%. Estas cifras evidencian que la corrección de la divisa estadounidense, que los expertos consideraban necesaria, no se está produciendo de forma generalizada, por lo que la caída del dólar continuará y llevará al euro a récords históricos.

Diferencial de tipos

John Chambers, experto en deuda soberana de Standard & Poor's, considera que el ajuste 'importante pero no brusco' del dólar es lógico, dado 'el elevado déficit por cuenta corriente de EE UU, que se sitúa en el 5% del PIB'. Aunque recuerda que las diferencias entre una y otra orilla del Atlántico en cuanto a perspectivas de crecimiento 'no son tan diferentes'.

¿La consecuencia? Que la revalorización del euro frente al dólar pasa en exclusiva por el diferencial en tipos de interés, asegura Chambers. La Reserva Federal mantiene el precio del dinero en el 1,25% y el Banco Central Europeo (BCE) lo sitúa en el 2,5%. La mayor rentabilidad de los títulos europeos, justo el doble, abona la depreciación del dólar en favor del euro.

Eso no sucede en el caso de las divisas asiáticas. Los tipos de interés en Japón se encuentran en el 0,12% y, al contrario que las autoridades europeas, el Banco de Japón (BOJ) lleva a cabo intervenciones millonarias en el mercado de divisas para impedir el fortalecimiento del yen.

En estos momentos, la economía japonesa depende de las exportaciones para su recuperación, que podría verse amenazada por la subida del yen. Además, las divisas de sus principales competidores regionales, y en particular el yuan chino, están vinculadas al dólar, lo que supone que la debilidad del dólar redunda en una mayor competitividad de las economías asiáticas.

Aún sin confirmación oficial, como es habitual en los últimos meses, el mercado aseguraba que el BOJ volvió a intervenir ayer para frenar la apreciación del yen, lo que permitió que la divisa nipona cotizase a 117 unidades por dólar frente a las 116 del pasado viernes. Como hecho significativo, las divisas de la zona del Este se han mantenido en la zona de influencia del euro e incluso han registrado una ligera apreciación frente a la moneda única.

Martínez reconoce que 'un descenso del dólar puede mejorar la balanza comercial de EE UU, reduciendo el déficit de la balanza de pagos'. Pero esta afirmación resulta sólo teórica dado que el principal déficit comercial de EE UU se registra con los países asiáticos, frente a los que la depreciación de su divisa es menor. De esta forma, el dólar débil no estaría vinculado a una corrección de los desequilibrios y la necesidad de ajuste, por tanto, se mantendría.

¿Hasta dónde? Ningún experto se aventura a cifrar el límite que alcanzará el dólar frente al euro. Las únicas referencias que maneja el mercado es el nivel de 1,2-1,25 dólares por euro que el ministro francés de Economía, Francis Mer, consideró como zona de riesgo. O la cotización de 1,30 dólares calificado como peligrosa por los banqueros centrales del G-10. A corto plazo, sólo las perspectivas de una rebaja de tipos en la eurozona podrían hacer caer el euro a niveles de 1,12 dólares, según Jim O'Neill de Goldman Sachs.

El presidente del BCE, Wim Duisenberg, desoye los temores de los analistas y confía en una recuperación del crecimiento a finales de año, pese a la fortaleza de la divisa.

Las empresas españolas confían en mejorar la competitividad

La mayoría de las empresas españolas espera mejorar o mantener sus niveles de competitividad durante este año a pesar de que reconocen que la fortaleza del euro puede encarecer sus precios en el exterior y abaratar las importaciones de sus competidores de países terceros, informa José María Triper.

Los resultados de una encuesta realizada por las Cámaras de Comercio entre más de 2.000 empresas de todo el territorio nacional muestran como el 82,9% de los consultados afirma que su competitividad aumentará o permanecerá estable en 2003, frente a sólo un 15% que prevé un deterioro de su capacidad competitiva.

Esta tasa de opiniones negativas es 1,8 puntos inferior a la de quienes declaran haber detectado un empeoramiento de su competitividad en 2002. Esta percepción de mejora de la competitividad es generalizada para todos los sectores, aunque más acusada en los servicios y en la construcción, y ante la pregunta concreta de cómo afectará a la competitividad de su empresa la fortaleza del euro, sólo un 5,6% de encuestados responde negativamente'.

Por el contrario, el 59,9% de las empresas opina que un euro fuerte tendrá efectos positivos en su competitividad, mientras que otro 33,4% considera que es 'indiferente'.

Por encima de las fluctuaciones del tipo de cambio, los empresarios españoles consideran que las variables internas que tienen mayores efectos sobre la competitividad son la calidad y el servicio, por encima de los costes de producción, los precios, la cualificación del personal o la innovación.

Entre los factores externos, las políticas de formación de los trabajadores son las más valoradas por los empresarios de cara a reforzar su posición competitiva en el mercado, seguidas de las políticas macroeconómicas de estabilidad, la promoción y el apoyo a la incorporación de las nuevas tecnologías y la fortaleza del euro.