Terrorismo

Los atentados en Riad causan más de 90 muertos y elevan la tensión regional

Un triple atentado en Riad en la noche del lunes se saldó con más de 90 muertos y centenares de heridos, multiplicando la tensión en la zona. Los ataques coincidieron con la visita del secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, que identificó la tragedia con 'la marca de Al Qaeda'. El presidente estadounidense, George Bush, prometió ayer venganza por las víctimas americanas.

El presidente Bush pronunció ayer en Indianápolis el vengativo discurso que sus ciudadanos deseaban oír: 'Esos actos despreciables fueron cometidos por asesinos cuya única fe es el odio; EE UU los encontrará y les hará saber lo que es la justicia americana'.

Bush prometió una 'persecución implacable' de los cerebros del atentado. El presidente americano señaló que los ataques son el recuerdo doloroso de que 'la guerra contra el terrorismo continúa'. El ataque coincidió con la visita al país árabe del secretario de Estado, Colin Powell. Un paseo por la zona devastada le bastó al jefe de la diplomacia estadounidense para dictaminar que los ataques 'llevan el sello de Al Qaeda', la red terrorista dirigida por el cerebro de los atentados del 11 de septiembre, Osama Bin Laden.

La confusión sobre las consecuencias del triple ataque aún reinaba ayer. Los hechos sucedieron a última hora del lunes. Entonces, nueve terroristas suicidas se distribuyeron en tres complejos residenciales para extranjeros en Riad e hicieron estallar los artefactos que llevaban en sus coches. Las zonas afectadas por el ataque fueron las de Gharnata, Ishbiliya y Cordoba, en el distrito este del país.

Inicialmente, las autoridades saudíes informaron de una veintena de muertos, entre ellos 10 estadounidenses. Posteriormente, el vicepresidente del Gobierno estadounidense, Dick Cheney, informaba de que había al menos 91 muertos, siete eran estadounidenses y los heridos de esa nacionalidad se acercaban a los 44. Sobre el terreno, Powell aseguraba que más de 10 estadounidenses habían fallecido en el ataque.

La cifra global de heridos se elevaba ayer a 194. Había ciudadanos de numerosos países, incluyendo australianos, filipinos, suizos, saudíes, jordanos, libios y también un español, de origen venezolano, que resultó herido en un ojo.

Retirada de tropas

Los atentados se produjeron poco después de que las autoridades estadounidenses lanzaran la recomendación a sus ciudadanos de no viajar a Arabia Saudí, ante la percepción de que había conspiraciones para cometer atentados terroristas que se encontraban 'en sus fases finales'. También coincide con sendos anuncios de los Gobiernos de Francia y EE UU de retirada de tropas, con el objetivo de reducir la tensión en la zona.

La decisión de Washington de que el grueso de los militares establecidos en Arabia Saudí abandone el país obedece a la creciente hostilidad antiamericana que crece cada día en el Golfo. El ataque del lunes promete no ser el último. Un supuesto dirigente de de Al Qaeda se puso en contacto con un semanario saudí el lunes por la noche, el terrorista aseguró que la organización planeaba 'desde hace tiempo operaciones de envergadura en el Golfo Pérsico, donde tiene almacenadas grandes cantidades de armas y explosivos'.

La renovada presencia de Al Qaeda ha llevado a EE UU a anunciar el envío a Riad de un equipo del FBI, que colaborará en la investigación de los atentados. Tanto Powell como Bush prometieron reforzar los esfuerzos en la lucha global contra el terrorismo. Desde que las tropas estadounidenses intensificaron su presencia en el país, a raíz de la primera Guerra del Golfo (1991) la región se ha convertido en un polvorín a punto de estallar. Unos 30.000 estadounidenses trabajan en el país árabe, lo que no es bien visto por la población, agobiada por el paro y la falta de oportunidades.

La situación no es exclusiva de Arabia Saudí, primer exportador de petróleo del mundo, se reproduce en los países del Golfo. Las monarquías que gobiernan los emiratos no han sabido emplear los recursos derivados del petróleo en la diversificación económica y la mejora del nivel de vida de la sociedad. El resultado es una falta de perspectivas especialmente lacerante para la población joven, una situación agravada por el fuerte crecimiento demográfico de la zona. Los millones de jóvenes descontentos con regímenes corruptos ven en el radicalismo islámico la oportunidad para rebelarse contra sus Gobiernos ineficaces.

En Riad, Powell se entrevistó con su homólogo saudí, el príncipe Saud al Faisal. El diplomático árabe también se comprometió a 'luchar sin dudas para evitar que esos asesinos cometan sus propósitos'. La Administración saudí también recibió el respaldo de los mandos militares estadounidenses, que señalaron que el triple atentado 'no alterará' las buenas relaciones. Los atentados graves contra intereses occidentales en Arabia Saudí empezaron en 1995. Hasta la fecha habían causado 40 muertos. Los ataques del lunes elevan el grado de violencia e inestabilidad.