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Elecciones 2003

Mayor Oreja se mete en la campaña

El comunicado difundido por ETA el fin de semana en el que ve motivos de alegría en la propuesta de consulta popular patrocinada por Ibarretxe, sumado a la información sobre supuestos pactos entre la banda y el PNV para alumbrar una nueva tregua, sirvieron ayer de pretexto al ex ministro Jaime Mayor Oreja para introducirse de lleno en la campaña.

De los tres vicesecretarios generales del PP, Mayor Oreja era el más rezagado a la hora de ganar protagonismo en la carrera electoral. Sus contrincantes dentro del PP hace meses que le dan por amortizado en la otra carrera, la sucesoria, a pesar de que después del 25 de mayo se pueden dar dos circunstancias. La primera la ha recordado Ana Botella. En opinión de la esposa del presidente del Gobierno, el sucesor será quien aúne más voluntades dentro del PP y quien goce de más confianza entre los españoles. La segunda es que el previsible reforzamiento del PNV en las urnas y el desarrollo del plan Ibarretxe situarán el conflicto vasco en el escaparate de la política nacional hasta las elecciones de 2004.

Esta doble baza podría fortalecer la imagen de Jaime Mayor siempre que el PP no se derrumbe el 25-M en los ayuntamientos de Euskadi. ETA ofrecerá en breve nuevas oportunidades de análisis al ex ministro porque ha anticipado que dará cuenta pública de su 'proceso asambleario'. El mero anuncio de que éste se ha producido ya es una noticia relevante.

En estos momentos, son mayoría en el Gobierno los que opinan que los próximos resultados electorales definirán el margen de maniobra de Aznar para guiar su relevo al frente del PP. Los analistas más discretos dentro del partido sólo tienen en cuenta dos posibles escenarios. El primero, de daños colaterales limitados, implicaría la pérdida de la comunidad de Madrid en favor del PSOE y el mantenimiento del resto de los gobiernos regionales y de la mayoría de las capitales de provincia. Los populares han gestionado en esta legislatura 28 de las 52 principales ciudades y 7 de las 17 autonomías. El segundo escenario suma a la pérdida de la comunidad de Madrid la Valenciana, también en el alero según las últimas encuestas disponibles, aunque ninguna de ellas es enteramente fiable.

En ambas hipótesis se considera que Aznar podría transitar hasta el otoño con las riendas de la sucesión controladas. Sin embargo, los analistas más arriesgados dentro del PP no descartan que el castigo electoral sea más amplio y de consecuencias más imprevisibles. La pérdida del Ayuntamiento de Madrid entraría de lleno en el escenario más pesimista, no sólo porque enterraría la carrera de Alberto Ruiz-Gallardón, sino porque obligaría a José María Aznar, comentan en su partido, a compartir de forma mucho más colegiada de lo que Manuel Fraga lo hizo en Perbes (agosto de 1989) su proceso de sucesión.

En todo caso, en la dirección del PP se tiene claro que, incluso con el caballo desbocado, Rodrigo Rato, Mariano Rajoy, Jaime Mayor y Javier Arenas harían lo imposible para vacunar a su partido contra el síndrome de la desaparecida UCD, sobre todo en la antesala de otros tres procesos electorales.

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