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Análisis de Coyuntura

Retraso en la recuperación industrial española

La actividad industrial nacional mantiene el crecimiento sostenido de los últimos meses. Los datos más recientes de los indicadores, correspondientes a los meses de marzo y abril, aún reflejan la incertidumbre sobre la crisis de Irak y esto está retrasando el retorno a la recuperación.

Así, el índice de producción industrial creció durante el mes de marzo un 9,5% en tasa interanual, en línea con nuestra previsión. Las altas tasas de crecimiento interanuales de todos sus componentes están influidas por el efecto Semana Santa y, por tanto, no indican una posible aceleración. Efectivamente, la tendencia del indicador muestra un crecimiento sostenido desde el mes de noviembre.

Por componentes, las tendencias tanto de la producción de bienes de equipo como la de bienes intermedios dibujan un crecimiento estable en los últimos periodos, aunque la primera lo hace con una tasa sensiblemente inferior a la segunda. La producción de bienes energéticos continúa cayendo, si bien ha rebajado su ritmo de descenso mientras que la de bienes de consumo, cuyo dato ha sido levemente peor de lo previsto, presenta una moderada desaceleración desde mediados de 2002.

Por otro lado, la cartera de pedidos muestra también un crecimiento sostenido en los últimos periodos que pone fin a la aceleración exhibida en la segunda mitad del año pasado. Por componentes destaca positivamente la cartera de bienes de equipo que vuelve, después de los negativos datos del primer trimestre, a los mejores niveles del año pasado. Mejora por segundo mes consecutivo la cartera de bienes intermedios y empeora la cartera de bienes de consumo.

Con todo esto, esperamos que el IPI, principal indicador de la actividad industrial, recobre su aceleración (seguramente con más retraso del previsto hace unos meses) y cierre el ejercicio con un crecimiento medio del 1,8%, frente al 0,2% de 2002.

Por último, el consumo de energía eléctrica creció durante el mes de abril un 2,1% con respecto del mismo mes del año anterior, levemente por debajo de lo esperado, acumulando un crecimiento del 3,1% en los cuatro primeros meses del año. Pese al último dato, su tendencia mantiene una clara aceleración. Para el conjunto del año en curso, esperamos que crezca en torno al 3,6%.

El mercado laboral en la zona euro no da señales de mejoría

En la eurozona, el mercado de trabajo continúa reflejando dificultades en la generación de empleo. En la eurozona y Alemania, la tasa de paro repuntó una décima en marzo, situándose en el 10,7% y 8,7%, respectivamente, las tasas más elevadas de los últimos tres años. El deterioro del mercado laboral es especialmente importante en Alemania. En este país, el número de parados sigue acelerándose y aumentando de forma notable (por encima del 10% anual). Además, los parados de larga duración crecen por encima del 12% y se están acelerando más que los totales, síntoma evidente de lo agudo de la crisis germana. Por su parte, el número de ocupados de febrero, serie que se publica con algún retraso, mostró una caída de 1,3% interanual, por encima de lo previsto y la mayor desde 1993. En resumen, pocos son los síntomas que apuntan a una mejora del mercado laboral para los próximos trimestres. Para el conjunto de la eurozona, situamos nuestra previsión de tasa de paro en el 8,6%, tres décimas superior a la de 2002.En Francia, la encuesta trimestral de expectativas industriales de abril sigue reflejando pesimismo en el sector. No obstante, pensamos que los resultados de la encuesta están todavía muy influidos por el clima de incertidumbre reciente y que deberían mejorar en los próximos meses, favoreciendo el ritmo de producción y generación de empleo.En Argentina, la inflación interanual se situó en el 19,4%, lo que supone un freno en el crecimiento del nivel de precios. La inflación intermensual fue de 0,1%, la más baja desde mayo de 2001. En Brasil, el sector exterior continúa su senda de expansión en el mes de abril. Las exportaciones se incrementaron un 23,1% anual y las importaciones cayeron un 3,9%, con lo que el superávit comercial sigue expandiéndose. El buen tono del mes de abril está motivado por el incremento de las exportaciones con destino Argentina. En México, los indicadores compuestos de actividad económica han ofrecido signos mixtos en febrero. Por un lado, el indicador coincidente de actividad ha continuado reduciendo su ritmo de deterioro. Sin embargo, el indicador adelantado, que había mostrado registros muy positivos en el último trimestre de 2002, ha empezado el ejercicio actual considerablemente más débil.

¿Es coyuntural la debilidad de la actividad industrial?

En el primer trimestre de 2003 el clima industrial en Estados Unidos ha empeorado de forma importante. El mayor pesimismo de los empresarios ha revertido negativamente en las decisiones de producción que ha crecido de forma muy moderada en el primer trimestre. En este periodo el PIB ha crecido un 0,4% intertrimestral, un ritmo muy similar al mostrado a finales del pasado año. Hasta hace tan sólo unas semanas, se pensaba que básicamente el mayor pesimismo de los empresarios se debía a factores coyunturales ajenos a la salud interna de la economía. Si esto fuera así, cabría esperar que una vez finalizada la guerra se recupere el optimismo y se reactive la producción. Sin embargo, en abril, con la guerra terminada, las encuestas de clima industrial han vuelto a defraudar, especialmente las realizadas al sector manufacturero. El ISM de manufacturas que se había desplomado en marzo ha vuelto a caer en abril situándose en el nivel más bajo desde octubre de 2001. Ello ha llevado a pensar que el deterioro de las expectativas no respondía a factores externos.

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