Propiedad comercial

Europa se resiste a patentar el software

Pymes, programadores y juristas se han opuesto a que la Unión Europea reconozca, como EE UU, la propiedad de las aplicaciones informáticas

æpermil;ticamente escandalosa, económicamente injustificada y extremadamente dañina para la inversión y la innovación. Pocas veces un proyecto de directiva europea había recibido descalificativos tan contundentes. La ley comunitaria que permitirá el patentado de aplicaciones informáticas, en trámite ahora en el Parlamento Europeo, despierta las iras de una gran parte del sector tecnológico, que sólo ve en el texto un instrumento más para que gigantes como Microsoft e IBM se atrincheren en el mercado. Pequeñas y medianas empresas, programadores, internautas, gurús de la Red y defensores del software libre acudieron esta semana a Bruselas para alertar sobre los riesgos de acotar una actividad cuya propiedad intelectual, a su juicio, merece un tratamiento legal más cercano al de la creación artística que al de la producción industrial.

Durante dos días, primero en un hotel de la capital belga y después en una audiencia publica en el Parlamento Europeo, más de un centenar de especialistas en la materia han intentado convencer a los europarlamentarios de la necesidad de rechazar de plano, o al menos enmendar, el proyecto presentado por la Comisión Europea. 'No se trata de un debate técnico, sino político', señaló el europarlamentario de Los Verdes Daniel Cohn-Bendit al inicio del encuentro que ha organizado su grupo. 'Es un debate sobre la libertad y sobre la sociedad que queremos para el futuro'.

Pero los argumentos que esgrimen los enemigos de la directiva son más comerciales que filosóficos. 'Hasta los años ochenta no existían patentes de software en ningún país y gracias a ello esta industria fue capaz de despegar', recuerda Richard M. Stallman, que inició el Movimiento de Software Libre en 1984 con el desarrollo del sistema operativo abierto GNU. Hakon Wim Lie, consejero delegado de Opera, el fabricante noruego que planta cara a Microsoft en el mercado de navegadores, también se muestra convencido de que, 'si hubiera habido patentes, no habríamos asistido a la revolución tecnológica que se ha producido con Internet'.

'Los programas se componen de millones de líneas que pueden haber sido patentadas anteriormente', esgrime Richard Stallman, promotor del uso del software libre

'La Comisión Europea cree que las patentes protegen la innovación, pero no es cierto', advierte la doctora Puay Tang, de la Universidad de Sussex (Reino Unido), autora de un estudio para el organismo comunitario acerca de la opinión de las pequeñas y medianas empresas sobre las patentes de software. Sus datos muestran que sólo el 8% de las pymes prefieren la patente como método para proteger su trabajo, mientras que el 21% recurre al copyright. La mayoría consideran que esta segunda opción ofrece una protección mucho más débil, pero no por ello se muestran dispuestas a solicitar una patente. Los costes, más de 20.000 euros, puede ser una de las razones.

'La única protección que necesita el sector es quedar a salvo de las patentes', demanda Stallman. Larga barba e irónico escrúpulo ante los objetos que no son virtuales, este informático intenta desmontar la mitología decimonónica de quienes defienden la patentabilidad del software. 'El mito de que una sola patente puede cubrir todo un programa es irreal', afirma. 'Los programas se componen de millones de líneas que pueden haber sido patentadas anteriormente por alguien en algún otro lugar'.

El inventor solitario que trabaja en su laboratorio, la idea genial como trampolín para el progreso y la patente como recompensa a la tenacidad 'quizá tuvieran sentido en el siglo XIX'. 'Pero en software, todos usamos ideas anteriores y aprendemos unos de otros. Así es como se llegó a las primeras computadoras', afirma Stallman ante una auditorio entregado, en su mayoría de antemano. El sentido de comunidad permea la reunión. Los asistentes abarrotan la sala Petra Kelly del Parlamento Europeo. Público de pie y en los pasillos en una de las audiencias públicas con más jóvenes y menos corbatas que se recuerdan en Bruselas. Pocos móviles y casi ningún piercing a la vista, las notas se toman ya directamente en el ordenador (con menos Macintosh de los que cabría esperar).

Monopolios

Philippe Aigrain dirigía hasta hace poco la unidad de tecnologías de software de la Comisión Europeo. Su trayectoria profesional incluye también nueve años como ingeniero en varías compañías de software, además de un año como investigador invitado en la Universidad de Berkeley (EE UU). Su experiencia le dice que 'sin una política favorable a los nuevos competidores, el mercado de las tecnologías tiende de manera natural al monopolio o al oligopolio'. Este matemático de formación opina que 'en software las patentes se utilizan simplemente para que una empresa proteja su posición en el mercado', y alerta sobre la relación inversa entre patentes e inversión. 'Necesitamos que se nos permita competir', reclama David Axmark, fundador y consejero delegado de MySQL, una pyme sueca de 70 empleados que desarrolla y comercializa servidores para bases de datos. Empresas como Motorola, Texas Instruments o Yahoo figuran entres los clientes de un programa que utilizan más de cuatro millones de páginas web. Axmark sólo barrunta una amenaza : 'La única sombra importante para el futuro de nuestra compañía son las patentes de software'.

Bruselas quiere dar seguridad jurídica al sector

La Comisión Europea asegura que su proyecto de directiva para permitir patentar ciertas innovaciones en software sólo pretende acabar con la 'ambigüedad legal' que impera en estos momentos en Europa. A diferencia de EE UU, ni la Oficina Europea de Patentes ni la mayoría de los Estados de la UE admiten ahora la posibilidad de patentar aplicaciones de software. Pero lo cierto, recuerda Bruselas, es que se han reconocidos miles de patentes de ese tipo tanto a escala europea como nacional.

'La directiva no aclara esta situación', advirtió tajante el jurista e informático holandés Reinier Bakels, durante la audiencia pública celebrada el pasado jueves en el Parlamento Europeo para debatir sobre las consecuencias del futuro texto legal. 'La propia Oficina Europea de Patentes dice que no se puede trabajar con esta directiva y que habrá que esperar a la jurisprudencia que emane del Tribunal de Justicia de la UE, lo que puede llevar años'.

Los pequeños y medianos empresarios que acudieron al encuentro afirmaron que la patentabilidad del software no genera ninguna seguridad jurídica, sino mayor incertidumbre legal. 'No eres consciente de que estás infringiendo una patente hasta que no aparece el abogado de una gran compañía para amenazarte con una denuncia si no aceptas firmar un acuerdo de licencia', asegura una inversora estadounidense independiente, especializada en el capital semilla para empresas informáticas. 'Las grandes compañías no denuncian a los fabricantes de programas en abierto para ganar dinero, sino para bloquearlos', añade otro ponente durante el encuentro.

Las pequeñas y medianas empresas se niegan también a dedicar una parte importante de sus escasos recursos al equipo legal que hace falta para conseguir y defender una patente. 'Al final sólo tienes que patentar para autoprotegerte', lamenta Felix Gaehtgens, de la compañía Symlabs, de Lisboa.