Los ejecutivos aprenden a hacer teatro
De las tablas a la empresa. Los trucos de los actores pueden ser aplicados a los altos ejecutivos que pretenden saber comunicar, parecer convincentes y dominar la escena. El actor Emilio Gutiérrez Caba ofreció consejos a un grupo de directivos
Los grandes líderes empresariales son grises. No improvisan, siempre llevan los discursos anotados. Pocas veces se salen del guión, y cuando lo hacen, tuercen el gesto. Es la opinión que tiene el actor Emilio Gutiérrez Caba sobre el poder de convicción y las dotes de oratoria de muchos ejecutivos. Y lo explicó en un lección que impartió a una veintena de alumnos, procedentes de distintas empresas, en el curso Drama for business (Drama en los negocios), organizado por la Fundación La Casa del Actor en colaboración con la consultora Carpatia.
El objetivo es que de la mano de actores y actrices los ejecutivos aprendan habilidades de éxito para la comunicación. Oratoria y dotes para ser un buen comunicador es lo que demandan en estos momentos los ejecutivos. En la empresa, como en el teatro, la capacidad de comunicar es imprescindible para lograr el éxito. El primer consejo que lanzó Gutiérrez Caba es no temer a la improvisación. Como suele ocurrir en el teatro, un gesto espontáneo se agradece. Tan importante como dominar la voz es controlar los gestos musculares (tenemos más de 800.000). 'A veces hacemos gestos de manera inconsciente que pensamos que son normales y pueden ofrecer rechazo. Hay que tener idea de la totalidad del cuerpo', señaló el actor, que recomienda a la hora de ofrecer y ganarse la confianza, sobre todo en el caso de los ejecutivos que han de presentar una cuenta de resultados, dejar siempre el pecho al descubierto. 'Cuando hay que convencer a alguien porque no se han conseguido los resultados que se esperaba nunca hay que cruzar los brazos, eso demuestra que hay algo que ocultar'.
Para evitar aburrir al personal con discursos monótonos conviene estructurar el discurso, de manera que, al igual que sucede en escena, exista un planteamiento, un nudo y un desenlace. 'El discurso tiene que ser ascendente y siempre acabar brillantemente'.
'En el mundo de la empresa todo es más real y hay que ofrecer, aunque sea con trucos, credibilidad', asegura Gutiérrez Caba
Cuando algún ejecutivo tiene que presentar unos malos resultados no debe caer en el error de no ofrecer soluciones, 'hay que concluir siempre con una estrategia de futuro, explicando por qué han ocurrido las cosas. Y no ocultar nada'. Como le ocurrió a él cuando representaba una obra de teatro y el sofá en el que estaba sentado se rompió. 'Hice como que no había pasado nada y continué la representación, pero tampoco intenté ocultar al público lo que había ocurrido. Los imprevistos siempre se entienden', señaló durante su intervención. Siempre es bueno, cuando un ejecutivo se dirige a alguien, tener como escudo una mesa delante. 'Es una especie de barrera que da sensación de dominio'.
Gutiérrez Caba le concede mucha importancia a la entonación, que siempre ha de hacerse. 'Si lo que se quiere es convencer en el verbo, el sujeto no importa'. El verbo de la oración lo marca todo. Y añade que para no quedarse con la mente en blanco hay que tener siempre a mano papeles. 'No es nada grave consultar anotaciones y hacer una pausa de 10 segundos como mucho'. El actor, para evitar tener la sensación de boca seca, siempre que sale a escena tiene cerca un trozo de limón. 'Sólo mirarlo te da sensación de frescor'.
Una ejecutiva de una empresa de publicidad se interesó por algunos trucos para hacerse con el público cuando éste resulta hostil. 'Si lo vemos poco participativo, lo mejor es acortar el discurso para llegar antes adonde se quiere ir'. Y si se oyen murmullos y toses, lo mejor es despedirse y cortar. 'Lo que no hay que hacer es dar el ladrillo a nadie'. Gutiérrez Caba finalizó sus dos horas de clase diciendo que el teatro es un engaño. 'En el mundo de la empresa todo es más real, la cuenta de resultados, los objetivos. Hay que ofrecer, aunque sea con trucos, credibilidad'.
Aflojar tensiones
Expresarte, nacida a finales de 1998, también utiliza un escenario de teatro para integrar fórmulas de relajación e interpretación en la personalidad del directivo. Se trata de potenciar su capacidad de improvisación, persuasión y creatividad, informa Javier F. Margariño. 'De cara a las próximas elecciones hemos percibido el interés de los políticos', asegura Pascale Bang-Rouhet, responsable de técnicas teatrales. Las fundadoras de Expresarte, Isabelle Laurent y la citada Bang-Rouhet, se conocieron en una compañía de teatro en la que participaban junto a varios ejecutivos. Esa casualidad abrió las puertas a su labor emprendedora: 'Nos pedían consejos para incorporarlos a su actividad diaria, por lo que entendimos que podíamos dedicarnos a ello', recuerda Laurent. Al principio trabajaban en un teatro alquilado, pero la demanda inicial las animó a recrear uno, con butacas, telón, camerinos y focos, en una nave industrial a las afueras de Madrid. Expresarte cuenta con la colaboración de la periodista Ana García-Siñeriz y del estilista David Cruz para mejorar las artes comunicativas y la imagen del cliente. Aflojar tensiones a través de la respiración abdominal, mantener una postura corporal abierta, mirar firmemente de forma amena o potenciar la voz en el arranque del discurso son algunos de sus consejos básicos. 'La educación de los españoles les acostumbra a tener un perfil bajo, pero eso no es efectivo en un mundo en el que los interlocutores piden mensajes atractivos en el fondo y en la forma'. Sus servicios son requeridos por Iberia, Bankinter, Coca-Cola, Inditex o Repsol.
Lo que tiene que hacer un directivo, según Gutiérrez Caba, es sudar el discurso. 'Creértelo'.
Alejandro Ramírez: 'Hay que intentar ser convincente'
Alejandro Ramírez tiene 35 años, estudió Ingeniería Industrial y para su trabajo como jefe de ventas es fundamental saber comunicar. 'Cuando estudié la carrera nadie me explicó que tener dotes de persuasión, y sobre todo ser creíble, era tan importante', aseguró.'Por muchos conocimientos que tengas, como no sepas comunicarte con los clientes y transmitir los objetivos y la estrategia de la empresa al resto del equipo estás perdido', explicó este alumno que esta semana asistió al curso Drama for business.'Vengo sobre todo a aprender algunos trucos que pueda aplicar después en la empresa. No sabía que fuera tan importante el lenguaje corporal, tanto como la oratoria', señaló.Desde su experiencia, considera que es necesario saber 'transmitir y llegar a la gente'. Su objetivo ahora es perder el miedo escénico, aprender algún truco sobre el leguaje corporal e intentar parecer seguro durante las presentaciones que realice en público o ante el equipo de profesionales que dirige.
Sergio Pérez: 'Necesito aprender a relacionarme'
Quiere mejorar su capacidad para relacionarse con la gente. Sergio Pérez, licenciado en Económicas, de 32 años y consultor de XXI Servicios Estratégicos, opina que en su profesión es necesario, ante todo, ser un buen comunicador.'Tienes que emitir un mensaje, hay que persuadir, seducir y transmitir credibilidad'. Considera que en el sector en que trabaja es importante saber exponer de forma atractiva la idea que se quiere contar.'Y no sabemos comunicar de manera efectiva para que otros nos entiendan claramente', señaló Pérez, que sí tiene claro que el primer paso para lograrlo es desinhibirse y eliminar corsés.'Creo que en el mundo de la empresa no tiene que ser todo tan rígido y formal. Hay que tener capacidad para transmitir emociones, porque al final somos personas', explicó Pérez.Y recomienda a todo profesional que eche mano de la llamada inteligencia emocional con el fin de captar lo que se quiere difundir.
Emilio Gutiérrez Caba: 'Fidel Castro es buen orador'
Para el actor Emilio Gutiérrez Caba, el miedo escénico existe y es un impedimento para que profesionales del mundo de la empresa demuestren sus dotes persuasivas. Lo primero es aprender a leer en público, algo que por desgracia ni políticos ni ejecutivos saben hacer.'Son monótonos. Y si lo que quieren es no soltar prenda, lo consiguen; pero si lo que quieren es ser convincentes y explicar algo, lo hacen fatal', dijo antes de comenzar su clase ante un grupo de profesionales el pasado miércoles.En su opinión, el discurso dentro de la empresa no existe. 'No hay brillantez, no hay color'. Y citó a varios dictadores como ejemplo de oratoria. 'Siempre han cuidado mucho la puesta en escena. Fidel Castro es agotador, pero un buen orador. Hitler es otro ejemplo. Sobre todo tienen una actitud de entrega al público'. Un truco que recomienda es empezar cualquier discurso en tono bajo e ir subiendo progresivamente hasta llegar a un tono firme. 'Así es como se demuestra convicción, algo que le falta a los líderes. Es importante dominar al público'.