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Ex ejecutivos de Mecapeña pujarán por Babcock

Antiguos ejecutivos de Mecánica de la Peña, el fabricante vasco de bienes de equipo que cesó en su actividad hace tres años, pueden volver al sector. Daniel Salazar y José Luis Elgoibar anunciaron ayer oficialmente a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) su interés por presentar una oferta de compra de Babcock Borsig España.

La SEPI parece que puede encontrar un nuevo accionista para Babcock Borsig España, la antigua Babcock Wilcox. A la propuesta presentada por Construcciones Navales del Odiel se suma ahora la de los que fueron los primeros ejecutivos de Mecánica de la Peña hace más de 20 años, que se han comprometido a firmar un acuerdo de confidencialidad con la compañía alemana Borsig, actualmente en suspensión de pagos y todavía propietaria de la empresa vizcaína. El holding estatal, según fuentes consultadas, está esperando una tercera propuesta de un grupo extranjero. Medios del sector aseguran que Salazar y Elgoibar pretenden aglutinar a otros empresarios vascos para presentar una propuesta de compra 'solvente y significativa'. El objetivo ahora es sellar el pacto de confidencialidad para acceder a la información del fabricante de bienes de equipo, para elaborar un plan de adquisición que se presentaría a SEPI el próximo mes de junio. Los dos ex directivos de Mecapeña son socios en la compañía alavesa Cablenor de Manuel Fernández, el que fuera presidente de Babcock en la década de los ochenta y principios de los noventa.

Construcciones Navales del Odiel, que hace dos semanas anunció su intención de preparar una oferta por Babcock, ya tiene perfilado parte de su plan industrial para esta sociedad. La idea con la que trabajan es contar con una plantilla de 330 trabajadores frente a los 600 actuales y no asumir la adquisición de Isotron y Babcock Montajes, dos de las filiales de Borsig España. Está previsto que a lo largo de este mes o como muy tarde los primeros días de junio, Construcciones Navales del Odiel concrete sus planes .

La SEPI y Borsig deben dar una respuesta rápida. El grupo presidido por Ignacio Ruiz-Jarabo cortó el grifo financiero a la sociedad. Enrique Palomino, primer ejecutivo de Babcock Borsig España, aseguró a las centrales sindicales que la compañía tiene oxígeno financiero hasta el próximo mes de octubre, gracias al cobro de la obra en curso. SEPI tiene pendiente de desembolso 120 millones de euros.

Roland Berger, la consultora contratada por Borsig para elaborar un plan de viabilidad, ha dibujado un panorama sombrío para la sociedad española. Una de las opciones que propone es recortar la plantilla en 400 empleos, con un coste estimado de 130 millones de euros. La segunda posibilidad es su liquidación, lo que supondría un desembolso de 130 millones de euros para indemnizar a los trabajadores. La última solución es entrar en suspensión de pagos.

Babcock, por su parte, asegura tener una cartera de pedidos de 190 millones de euros.