Deuda

Brasil lanza un bono renegociable en caso de que haya suspensión de pagos

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, estrenó ayer la primera emisión internacional de deuda de su Gobierno, que se produce tras 12 meses de ausencia de Brasil de los mercados mundiales de capital. El importe del bono global emitido asciende a 750 millones de dólares, con vencimiento enero de 2007.

La venta del bono corrió a cargo de los bancos de inversión Merrill Lynch y UBS Warburg. Una portavoz de esta última entidad estimó que Brasil debería pagar por este bono un tipo entre el 10,75% y el 10,87%. Al cierre de esta edición, el Banco Central aún no había fijado el precio del bono.

La vuelta a los mercados internacionales y la reducción de la prima de riesgo que el país debe pagar por sus emisiones de deuda es una clara victoria de Lula ante los inversores internacionales. El país quedó excluido de los mercados internacionales, cuando el mercado empezó a exigirle, hace ahora un año, una prima del 28,5% por sus títulos. 'El mercado y el Gobierno están ahora de luna de miel', aseguraba a Reuters Raphael Kassin, de ABN Amro. 'Pero si Lula no saca adelante el programa de reformas, la desconfianza se disparará'.

Los cuatro meses que el actual Gobierno lleva en el poder han propiciado la mayor revalorización de los títulos de la deuda externa brasileña de todos los países emergentes y una recuperación del real frente al dólar hasta sus niveles más altos desde julio del año pasado. El real cotiza ahora a 2,9 unidades por dólar.

Cambio político

El Banco Central de Brasil comunicó el pasado lunes su decisión de adoptar la denominada cláusula de acción colectiva en las futuras emisiones de títulos globales que sean emitidos. El lunes la entidad informó que estaba aún pendiente de la aprobación de la documentación remitida al respecto a la Comisión del Mercado de Valores de EE UU (SEC, en sus siglas en inglés).

En su comunicado, la autoridad monetaria explica que la cláusula permitirá que los acreedores que ostenten el 85% o más del valor total de una emisión podrán modificar algunos términos contractuales de la misma, como la fecha de vencimiento, el tipo de interés u otros aspectos financieros de la misma.

Brasil se convierte, así, en el segundo país emergente, después de México, en adoptar las cláusulas de acción colectiva, que impulsan el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Tesoro de EE UU.

En la reciente asamblea semestral del Fondo, celebrada en Washington, el secretario del Tesoro de EE UU, John Snow, elogió la 'excelente' iniciativa tomada por México con la inclusión de estas cláusulas en sus emisiones de deuda y urgió a otros países emergentes a seguir el ejemplo de México para prever procesos de reestructuración de la deuda ordenados. 'Dada la reacción del mercado en el caso de México, debemos avanzar claramente con las cláusulas de acción colectiva', dijo.

Apoyo de EE UU

'Son los deudores y sus acreedores, no una organización internacional, quienes deben asumir la responsabilidad en las crisis de deuda soberana', enfatizó Snow ante el FMI.

La diferencia entre las dos emisiones llevadas a cabo es que México es una economía emergente, pero, a diferencia de casi todas las demás, cuenta con grado de inversión. De ahí que la tasa de interés exigida a México por el bono global con cláusula de acción colectiva, 6,625%, fuera apenas 44 puntos básicos superior a la última emisión llevada a cabo por la entidad.

No obstante, los analistas consideran que Brasil 'ha aprendido' mucho de los 'errores' cometidos por México en su emisión.

Los expertos sostienen que el plazo relativamente corto de la emisión, 4 años en lugar de los 12 de México, permitirá a Brasil pagar un tipo de interés más bajo que el que le hubiera exigido el mercado con un bono a 10 años. Asimismo, Brasil ha situado la posibilidad de acción colectiva en el 85% de los acreedores en lugar del 75% fijado por México y que el mercado consideró excesivamente baja.