Cuentas públicas

El Estado gastó 4.383 millones de euros más de lo presupuestado en el año 2002

Las cuentas del Estado volvieron a sufrir en el año 2002 un fuerte desvío al alza en el gasto sobre el previsto inicialmente, como ha ocurrido en ejercicios anteriores. Según datos facilitados ayer en el Congreso de los Diputados por el secretario de Estado de Presupuestos, Ricardo Martínez Rico, las modificaciones de crédito presupuestarias del Estado (variaciones al alza sobre los créditos iniciales) ascendieron el año pasado a 4.383 millones de euros.

Tres capítulos acapararon el desvío al alza de los gastos: las transferencias corrientes, los gastos financieros y los de defensa. Las mayores transferencias corrientes sobre las previstas (1.118 millones de euros) se centraron, sobre todo, en la liquidación del antiguo modelo de financiación autonómica. De hecho, sólo la liquidación definitiva de la participación en ingresos del Estado acaparó 705 millones de euros extras.

En segundo lugar, se dotaron otros 1.118 millones de euros en gastos financieros para cubrir el servicio de la deuda, para aprovechar el entorno decreciente en los tipos de interés. Sólo por gastos financieros el Estado ha pagado el año pasado más de 17.000 millones de euros.

La tercera partida más importante en las modificaciones de crédito es la que corresponde a los gastos de defensa, por la que el Estado pagó casi 1.000 millones de euros más de lo previsto inicialmente.

La factura se reparte en varios capítulos. Unos 324 millones se destinaron a financiar operaciones de las Fuerzas Armadas para el mantenimiento de la paz en el exterior, a los que hay que sumar otros 98 millones en generaciones de crédito con cargo al Ministerio de Defensa. Al mismo departamento ministerial se cargaron más de 200 millones adicionales en inversiones reales, entre ellas la compra de material militar.

A la sombra del 'Prestige'

El año 2002 fue un ejercicio difícil, en el que se tuvieron que cargar al Presupuesto del Estado otros gastos extraordinarios para sufragar la catástrofe medioambiental provocada por el hundimiento del buque Prestige. Con cargo al Presupuesto de 2002 se reconocieron obligaciones de pago por valor de 264 millones de euros, repartidos por seis ministerios (Agricultura, Fomento, Medio Ambiente, Defensa, Trabajo y Ciencia y Tecnología).

Los fondos han sido repartidos para labores de salvamento, reparación de daños en las costas, mejora del medio natural y subvenciones al empleo a través del Inem. Y lo peor aún está por llegar. La mayor parte de los gastos derivados de la catástrofe ecológica serán computados al Presupuesto de este año. Por eso el Gobierno tiene como máxima mantener a rajatabla el rigor fiscal.

De hecho, el desvío al alza de los gastos del Estado en 2002, aunque ha sido considerable, ha supuesto un descenso del 23% respecto al exceso incurrido en 2001 (5.674 millones). Aunque es cierto que era previsible un descenso de la cuantía, ya que el Presupuesto del Estado de 2002 era inferior en volumen al de 2001, al haber transferido a las comunidades autónomas parte de los recursos.

Con un presupuesto menor en 12.000 millones de euros (el de 2002 sobre el de 2001) era previsible que se redujeran también las modificaciones de crédito necesarias. El problema ahora se encuentra en lo que ocurrirá en 2003. Este año es el primero en que los gastos extraordinarios están limitados, a un 2% del total presupuestado, con la Ley de Estabilidad en la mano.

El llamado fondo de contingencia para circunstancias extraordinarias está dotado para 2003 con sólo 2.290 millones de euros. Ello equivale a la mitad del exceso de gasto en que incurrió el Estado en 2002. Todo un reto para el Gobierno. Además, el PSOE afirma que ya se han gastado hasta abril 1.100 millones.