Europa

La UE rubrica hoy en Atenas la mayor ampliación de su historia

La quinta y mayor ampliación de la historia de la Unión Europea se hará realidad hoy a partir de las 15.15 de la tarde en el emblemático escenario de la Acrópolis de Atenas. Veinte firmas en total, dos por país, certificarán la adhesión de Chipre, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Eslovenia, República Checa y Polonia.

Estos 10 países gozarán a partir de ahora del estatus de observadores con derecho a participar, sin voto, en todas las reuniones y foros de la UE. El 1 de mayo de 2004 se convertirán en socios de pleno derecho y la UE pasará a contar con 25 miembros, 450 millones de habitantes (+19,8%) y un producto interior bruto valorado en 10.000 millones de euros (+4,6%). Europa se aproxima así, entre resignada y escéptica, al sueño de unificar por vez primera el continente de forma pacífica.

La contención prevista en los discursos de la ceremonia de esta tarde (tres minutos por cada uno de los 27 oradores, con la alocución de José María Aznar prevista a las 15.33) ya ilustra el desafío organizativo que supondrá la gestión de una Unión ampliada. La reciente entrada en vigor del Tratado de Niza sólo ha resuelto los capítulos institucionales más urgentes, como el reparto de votos en el Consejo y el número de escaños en el Parlamento Europeo.

La Convención sobre el futuro de Europa, que, bajo la batuta de Valery Giscard d'Estaing, trabaja desde hace 12 meses en la redacción de la futura constitución europea, deberá completar la reforma. Pero más allá de los cambios cosméticos que introduzca la futura constitución -como el probable fin de las presidencias semestrales de la UE o la designación de un presidente permanente del Consejo- el futuro de la Unión parece abocar inevitablemente a una Europa de dos velocidades en la que algunos Estados miembros avancen más deprisa que otros en la integración política y económica. El euro, del que sólo forman parte 12 de los 15 miembros actuales, servirá de modelo.

Los nuevos socios, salvo Chipre, parten de una posición de desventaja económica (su PIB es el 40% de la media comunitaria) y de una actitud reacia a ceder soberanía. Pero no cabe descartar que algunos de ellos -se habla ya de Eslovenia, Hungría o la República Checa- rebasen a varios Estados miembros en el proceso de integración.

Recuperar el protagonismo

La situación geográfica, los vínculos culturales e históricos hacen de estos países, a los que equivocadamente se sitúa en el Este, cuando en realidad constituyen la Europa Central, unos candidatos ideales a recuperar el protagonismo perdido a partir de 1945. La escindida Checoslovaquia era la octava potencia industrial del mundo antes de la Segunda Guerra Mundial.

Budapest, que se codeaba con Viena durante el extinto imperio austro-húngaro, tiene todas las señas de identidad necesarias para convertirse en una de las grandes capitales de Europa.

El peso económico y demográfico permitirá a Polonia, tarde o temprano, codearse con los grandes.

Poco después de plasmar la firma en Atenas, el primer ministro polaco ya tiene prevista en Wroclaw una cumbre tripartita con Alemania y Francia.

El enemigo trágico de Polonia y su aliado tradicional, juntos en una fecha, el 9 de mayo, cargada de simbolismo: el 54 aniversario de la declaración francesa que puso en marcha el actual proceso de reunificación de Europa.

La adhesión a la UE está provocando ya un efecto psicológico importante sobre los empresarios que, al fin y al cabo, son los que tienen la última palabra a la hora de tomar decisiones para invertir. No obstante, las previsiones de las empresas de Europa del Este son más optimistas que las del conjunto de la Unión Europea.

De hecho, según datos elaborados por las Cámaras de Comercio europeas, el 59% de las empresas de los países candidatos espera aumentar su cifra de negocio este año, frente al 44% de las empresas de la UE.

Destaca el buen clima de opinión en Eslovenia, Eslovaquia y Estonia, en donde se prevé un fuerte impulso de la demanda interna, apoyado, eso sí, por el fin de la incertidumbre internacional.

La apertura al exterior y el vigor de las exportaciones vuelve a ser especialmente importante en Eslovenia, con un 74% de las empresas convencidas de que aumentarán su ventas al exterior.

Oportunidad de inversión

Las buenas perspectivas se extienden también a las posibilidades de inversión. Los importantes retornos esperados en los nuevos proyectos de animan a las empresas a invertir especialmente en Eslovaquia y en Bulgaria y Rumania. En Hungría y Malta, la previsión de inversión es más moderada, en consonancia con su menor crecimiento.

Por su parte, la economía española se enfrenta a un gran reto. La ampliación al Este supone nuevas oportunidades de negocio, pero también la necesidad de reformas importantes.

Los bajos salarios con que cuentan los nuevos socios repercutirán en la estructura productiva, sobre todo en la industria, con un riesgo evidente de deslocalización de inversiones por parte de las multinacionales, que buscarán en estos países la 'tierra prometida' de los bajos costes laborales.