Ir al contenido
_
_
_
_
Tribuna

Nuestra historia y nuestro lugar

Durante una de las últimas comparecencias del señor Aznar en el Congreso fueron expulsados de la tribuna de invitados un grupo de personas que vitoreaban a Francia y cantaban La Marsellesa. Era esta, sin duda, una forma de mostrar su disconformidad con la alianza del Gobierno con EE UU en el conflicto de Irak y acaso también de indicar qué política debería haber seguido en esta grave crisis.

Se trataba, pues, como dicen los analistas, de señalar a qué nos obliga nuestra historia y cuál es el lugar de España en el presente concierto de naciones. El caso es que las preferencias de los descorteses invitados en el Congreso y las razones de los analistas para unirnos a la extraña alianza forjada entre Francia, Alemania, Rusia y China me suscitan ciertas dudas que desearía compartir con los lectores.

Como toda gran nación, España ha tenido a lo largo de su dilatada historia bastantes enemigos, circunstanciales amigos y alianzas diversas. Nuestras relaciones con el amigo del Norte han sido complejas y generalmente no pacíficas. Los conflictos armados comienzan nada menos que en 1503, con las victorias del Gran Capitán en Cerignola y Garellano y registran sus últimos enfrentamientos armados en 1808 -Guerra de la Independencia- y con la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, en abril de 1823. Desde 1700 tenemos en el trono una dinastía francesa y la influencia cultural y económica galas han sido poderosas, pero esporádicamente contrarrestadas por episodios tan infames como su política de no intervención durante la sublevación militar de 1936, el vergonzoso trato dispensado a los refugiados españoles en 1939 y durante muchos años la falta de solidaridad en la lucha de la joven democracia española contra el terrorismo etarra. Más esporádicas han sido nuestras relaciones con Alemania -si descontamos el decidido apoyo nazi al régimen de Franco, la gloriosa acción aérea sobre Guernica y el infame bombardeo naval de Almería- y Rusia, cuyo apoyo al Ejército republicano nos costó nuestras reservas en oro, pagando al doble de su precio un armamento obsoleto y en malas condiciones.

Ysi el repaso de la historia no arroja una imagen clara de quiénes han sido nuestros amigos o aliados, la discusión respecto a cuál debería ser nuestro sitio en el tablero internacional resulta bastante más compleja de lo que los cantores del Congreso y los exegetas antiamericanos dicen estos días.

El principal argumento quizá pueda resumirse así: es imperdonable que España haya roto la solidaridad europea al alinearse con Gran Bretaña en apoyo de EE UU. Esa opinión acepta como premisa que la posición anunciada por Chirac y Schröder sin consultar al resto de los socios europeos definía ex cáthedra la postura europea. La realidad ha demostrado que por muy esencial que sea el eje París-Berlín es cada vez más dudoso que sus preferencias puedan imponerse como dogma de fe al resto de los 23 países que van a configurar la UE. No se trata sólo de que España, Gran Bretaña e Italia tengan sus propias opciones, sino que a los nuevos socios del Centro y el Este de Europa les extraña tanto ver a los alemanes convertidos en pacifistas como les inquieta, recordando su pasado, las consecuencias futuras de una posible alianza ruso-germana.

Existe el problema de cómo recomponer el difícil entendimiento entre los socios de la UE y de seguir discutiendo juntos qué clase de Europa desean los europeos.

Pero, si verdaderamente se desea una Europa unida y fuerte, que actúe como contrapeso -tanto económico como político, e incluso militar- de EE UU en la escena mundial, convendría que algunos de sus socios -especialmente Francia- se convenciesen de que Europa, en cuanto encarnación de los valores democráticos, no es ni una creación exclusivamente suya, ni la UE, en cuanto estructura institucional, un sucedáneo de su forma de concebir la política y la administración de los asuntos públicos. De lo contrario, al igual que sucede con la ONU y la OTAN, habría que comenzar a pensar cómo diseñar una nueva UE.

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_