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Uso telefónico

Teléfonos vía satélite, ¿armas de guerra?

El conflicto de Irak es la primera guerra en la que el uso de la telefonía móvil se ha convertido en un elemento de honda preocupación para los jefes militares.

En ambos bandos se ha desatado la tensión por los teléfonos satélite. Las fuerzas estadounidenses han prohibido su utilización a algunos de los informadores que se desplazan con sus tropas. Se trata de aquellos que han contratado los servicios de telefonía celular con la compañía Thuraya, de los Emiratos Árabes Unidos. Los expertos consideran que los terminales comerciales de esa empresa cuentan con la tecnología satélite más avanzada.

En una iniciativa similar a la de los jefes aliados, el Gobierno de Sadam Husein anunció el miércoles pasado, a través de un comunicado difundido por la televisión nacional, que dispuso el embargo de todos los teléfonos satélite en manos de 'los no pocos ciudadanos' que los poseen, 'antes de que sea demasiado tarde' y bajo la amenaza de que 'el peso de la ley recaerá' sobre quienes incumplan la norma. El Gobierno de Sadam ha ofrecido, incluso, una recompensa de 1.560 dólares a quien informe sobre los que poseen estos teléfonos.

Las tropas aliadas temen que la señal vía satélite que utilizan los periodistas al transmitir las imágenes, los textos o los sonidos de la guerra desde la primera línea de fuego pueda ser interceptada dejando al descubierto la localización de sus tropas. Los iraquíes creen que hay agentes infiltrados en las tropas enemigas que los utilizan para guiar el lanzamiento de bombas y misiles.

Las miradas se centran en Thuraya, cuya tecnología satélite es la más utilizada en Irak. 'Thuraya lanzó su satélite tan sólo hace un año y medio, por lo que es la más avanzada', explica Faustino Velasco, director de marketing de Satlink, la empresa de soluciones vía satélite que comercializa los productos de Thuraya en España.

'Estos terminales integran tres sistemas de comunicación: satélite, celular y GPS, que se deben activar individualmente por el usuario', señala Velasco. Es precisamente el sistema de localización Global Position System (GPS), el que ha levantado las sospechas en Irak debido a la precisión de estos terminales respecto a otros como los de la estadounidense Iridium. Los expertos, sin embargo, discrepan con las versiones oficiales aunque no existe una posición unánime.

'Cualquier teléfono vía satélite es un emisor y mediante la detección de las emisiones es posible que se localicen objetivos deseados', dice Loren Thompson, analista de defensa en el Lexington Institute de Virginia. 'Ahora bien, distinguir de qué bando es quien emite la señal no es tan sencillo', continúa Thompson.

Para definir quién es el emisor de la señal la vía más sencilla es mediante los propios proveedores, en este caso Thuraya, ya que las llamadas vía satélite tienen asociadas un número de identificación equiparable a un teléfono en la base de datos de cada compañía. Pero para monitorizar la llamada se tendría que romper la codificación. Teóricamente esto es posible mediante triangulación, es decir, medir la intensidad de la llamada desde al menos tres localizaciones diferentes. 'Algo posible pero caro', según Michel Fattouche, jefe de tecnología de Cell.Loc, una compañía que desarrolla equipos de localización para redes celulares. Para Velasco, esta posibilidad se acerca más a la 'ciencia ficción que a la realidad. Si los iraquíes tuviesen la tecnología para decodificar las emisiones, no cabe duda que ya habría sido destruida'.

Equipos de Boeing

Thuraya, una compañía que da servicio en 139 países, principalmente en Oriente Próximo y África, lanzó su segundo satélite de uso comercial el pasado enero. La compañía, con sede en Abu Dhabi, se ha apresurado a desmentir cualquier tipo de vinculación o interés con el actual conflicto. 'No hay sistema en el mundo que no pueda ser penetrado', dijo su presidente, Mohammed Omran, 'pero la codificación encriptada de Thuraya es muy compleja'. Lo cierto es que la tecnología de Thuraya fue desarrollada en un 100% por el gigante estadounidense Boeing a través de su filial Boeing Space and Communications.

Los estadounidenses han negado que la operación contra el uso de estos terminales se trate de una forma de restringir la cobertura mediática del conflicto, pero tampoco se ha identificado en Irak la tecnología necesaria para convertir los móviles vía satélite en armas de guerra.

Constelaciones de satélites en continua mejora

'Thuraya se ha convertido en el móvil africano', asegura Faustino Velasco, de Satlink, el proveedor de esta compañía de Emiratos Árabes en España. El éxito de esta compañía privada, fundada en 1997, se basa, según Velasco, en 'haber conseguido desarrollar terminales ligeros, de menos de 200 gramos a buen precio'. Los teléfonos vía satélite Thuraya cuestan alrededor de 1.030 euros por unidad frente a los 2.400 euros de un terminal de la inglesa Imarsat, uno de sus competidores directos, y el coste de la comunicación es de menos de un euro para los primeros frente al 1,80 euros de los segundos. 'Los Imarsat, pese a que es una tecnología de hace siete años, mucho más pesada, permite una cobertura mundial'. Junto a estas dos compañías de teléfonos satélite se encuentra también la estadounidense Iridium, cuyos terminales están siendo utilizados fundamentalmente por periodistas estadounidenses. Iridium fue en su momento una constelación de satélites revolucionaria pero muy cara, según Velasco. La empresa se mantiene en la actualidad en un 40% por los contratos del Gobierno estadounidense y según los especialistas su tecnología no ofrece en la actualidad la misma garantía que la de Thuraya. GlobalStar, también estadounidense, se encuentra en estos momentos en situación de bancarrota.

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