Guerra en Irak

Las dudas sobre la ofensiva elevan el crudo a 26,8 dólares

La incertidumbre que rodea a la ofensiva contra Bagdad preocupa a los operadores del mercado, que empiezan a temer que la ausencia del crudo iraquí se prolongue más tiempo del previsto. 'El mercado del petróleo funciona como la Bolsa, operan en él una gran cantidad de actores y ahora mismo tiene un enorme componente de incertidumbre que no cesará hasta que no se tranquilice la situación en Irak', explica John Wagerlow, de Wood Mackenzie.

El oficial estadounidense Brian Burridge informó ayer de que la infraestructura petrolífera iraquí estará en condiciones de reanudar sus exportaciones en tres meses. Burridge cifró en 1.000 millones de dólares (933 millones de euros) la inversión necesaria para que los pozos del principal campo controlado por los aliados, Rumaila, produzca unos 1,8 millones de barriles diarios.

Pero otros factores que afectan a la cotización. El enfrentamiento en Nigeria entre la etnia Ijaw y las tropas gubernamentales en el delta del Níger ha paralizado el 40% de la producción, unos 800.000 barriles diarios. El crudo nigeriano es utilizado en Europa y EE UU para obtener carburantes, cuya demanda crecerá al acercarse el verano.

Las operadoras extranjeras presentes en Nigeria, entre ellas Royal Dutch Shell, Chevron Texaco y Total, han anunciado que la falta de seguridad les impide reanudar su actividad en la zona, aunque intentarán compensarla extrayendo crudo en otras zonas más tranquilas del país. La crisis nigeriana no es una sorpresa, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya advirtió sobre ella hace dos semanas y, además, la violencia es habitual en la zona. Pero esta vez ha coincidido con una guerra en la región petrolífera más importante del mundo.

Por otra parte, aunque los vecinos de Irak, especialmente Arabia Saudí y Kuwait afirman haber incrementado sustancialmente su producción, no todo el petróleo está llegando al mercado.

'El suministro parece ser el adecuado, pero no sabemos dónde está buena parte de ese crudo. El volumen de petróleo del que no hay noticias es muy sustancial', explica Robert Ebel, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington (CSIS). Este experto considera además que las valoraciones sobre la reanudación del crudo iraquí son 'demasiado optimistas'. 'Primero, los puertos han de ser despejados de minas y, segundo, los dueños de los buques petroleros no permitirán que vuelvan sus barcos hasta que la zona sea segura'.

Otros factores permanecen ocultos bajo la vorágine de la guerra. Es el caso de EE UU, donde el nivel de inventarios sigue siendo extremadamente bajo, dado que las petroleras renunciar a invertir en la acumulación de crudo, ante la expectativa de que el precio se desplome tras el fin del régimen de Sadam Husein.

Los datos del Departamento de Energía de EE UU señalan que las reservas industriales ascienden a 273,9 millones de barriles, 45,1 millones menos que el año pasado por estas fechas. No obstante, hay noticias positivas. 'La semana pasada, las importaciones de crudo alcanzaron los 9,7 millones de barriles diarios (...), el nivel más alto desde el 6 de diciembre 2002 y una prueba que las exportaciones venezolanas se han normalizado', explica el departamento.

Sin embargo, el Gobierno estadounidense prevé que las condiciones permanezcan difíciles en los próximos meses. En ese sentido, el Departamento de Energía explica que en los últimos años la demanda de petróleo y derivados ha aumentado en el segundo trimestre, frente a los movimientos tradicionales. Con esta base, Energía advierte que la mejoría de los inventarios 'sólo podría producirse en caso de que descienda el consumo, algo que indicaría que la economía no marcha bien'. Así pues, las malas condiciones de EE UU, el primer importador de petróleo del mundo, arrastrarán al resto del sector.

En Nueva York, el crudo West Texas intermediate subió ayer vertiginosamente más de 1,6 dólares por barril y se situó en los 30,25 dólares, el nivel más alto desde que empezó la guerra en Irak.