Para invertir

El oro teme el comienzo de la guerra

Los analistas opinan que el precio de la onza perderá fortaleza en cuanto cese la incertidumbre

Especulación, riesgo y volatilidad. Estas tres características se adaptan como un guante a la inversión en oro, precisamente en un momento como el actual, en el que la incertidumbre en los mercados en torno a un ataque a Irak ha impulsado la cotización de este metal hasta cotas desconocidas desde al menos 1997. Un activo refugio, le dicen. 'Históricamente, en momentos en que los mercados son muy volátiles y el sentimiento es muy negativo, el oro ha tendido a revalorizarse', explica Ramón Esteruelas, director de clientes institucionales de ING Investment Management. En los últimos 24 meses, la onza de oro ha pasado de marcar un precio mínimo de 256 dólares (el 2 de marzo de 2001), hasta alcanzar un máximo de 379,9 dólares (el 4 de febrero de 2003); es decir, una revalorización de casi el 49%. Sin embargo, una vuelta a la normalidad política podría provocar un fuerte flujo de dinero desde el oro hacia las Bolsas, provocando la caída en el precio del primero.

Desde comienzos de año, 'los inversores se han refugiado en el oro' -según rezan los informes de análisis y las crónicas bursátiles- ante la creciente amenazada del comienzo de una guerra. Pero no son éstos inversores de a pie, cuyas posibilidades de acceder al mercado del oro no van más allá de la compra de lingotes, sino los inversores institucionales, como los fondos de alto riesgo y los fondos de inversión. Los primeros aprovechan la incertidumbre para especular con el activo a corto plazo (principalmente vía derivados), mientras los segundos destinan parte de su cartera a oro a modo de liquidez, para cubrirse de las caídas bursátiles.

'Cuando acabe la guerra, creo que veremos cierta debilidad en el precio del oro, pero no es probable que caiga hasta los niveles de 255 dólares que vimos en el pasado reciente', afirma Charles Kernot, analista de metales de BNP Paribas. En la última semana, de hecho, el precio de este metal precioso ha descendido desde los 379,9 dólares hasta el entorno de los 355, precisamente cuando se ha alejado el momento del inicio del ataque a Irak. 'En las próximas semanas esperamos que el oro despliegue una volatilidad significativa, a medida que el temor a la guerra aumente o disminuya', apunta Graham Birch, gestor del fondo World Gold de Merrill Lynch Investment Managers, un producto que invierte en compañías mineras extractoras del metal en cuestión.

No es el inversor de a pie el que está invirtiendo en oro, sino los fondos de inversión y los de alto riesgo; estos últimos para especular con él

No es la guerra, sin embargo, el único factor que está provocando la subida del precio del oro. La debilidad del dólar ha mermado el papel de refugio de la divisa estadounidense, a lo que hay que unir la inestabilidad económica y la subida del precio del petróleo. Este último factor encarece la extracción de oro de las minas y provoca, por tanto, una subida en el precio del metal. En cualquier caso, estos factores están muy relacionados entre sí. 'Parece muy probable que las tensiones geopolíticas se aliviarán en algún momento y ello afectará a la mayoría de estos factores', sostienen los analistas de SG Commodities en un informe. 'Nuestra cautela hacia el oro también refleja la idea de que a lo largo de 2003 el dólar recuperará parte del terreno perdido y quizá, y más importante, parte de su equilibrio. Para el largo plazo, no esperamos que el oro caiga de nuevo a la zona de mínimos, pero tampoco estamos convencidos de que se encuentre ahora en una situación de fortaleza', añaden.

El oro alcanzó máximos en enero de 1996, por encima de los 400 dólares por onza. Durante los cuatro años siguientes sufrió una debacle sin precedentes hasta los 256 dólares, debido a una serie de factores internos, aunque también debido a la bonanza bursátil de aquellos años, que provocó un flujo hacia los mercados de valores. Entre esos factores internos se encuentra el papel de los bancos centrales. El último año en que las autoridades monetarias fueron compradoras netas de oro fue 1988. Hubo que esperar hasta 1999 para que los bancos centrales europeos firmaran el Acuerdo de Washington, por el que se limitaba la venta de oro. Aquello palió de alguna manera la caída en el precio. 'Aunque no salga en los periódicos, los bancos centrales siguen vendiendo oro y seguirán haciéndolo', aseguran en SG Commodities.

Paralelamente, las compañías mineras se dedicaron a vender a plazo su producción, tomando prestadas partidas a un precio determinado y devolviéndolas con la producción futura, embolsándose la diferencia entre el precio fijado y el precio de mercado, más bajo al haber más oferta en el mercado.

Esta práctica ha sido menor en los últimos meses, a lo largo de los cuales la producción minera ha descendido, aunque es cierto que se sigue realizando. Si a esto se le une la caída de la demanda para joyería, muy desarrollada en Asia, surge toda una amalgama de factores que pueden limitar la subida del oro a medio plazo.

De la reciente escalada del oro se han beneficiado las compañías mineras. 'Lo que sube el oro influye en los ingresos, pero no en los costes', explica Borja Largo, director de análisis de Allfunds Bank. 'Si el oro sube un 5%, el beneficio sube mucho más', añade. Y esa es la razón por la que sus cotizaciones reaccionan al alza cuando el precio del oro sube. Pero son también más volátiles. Si la volatilidad de la Bolsa de los últimos meses es del 20%, la del sector de producción aurífera puede ser del 30%. 'A eso hay que unir un riesgo añadido por la divisa, por el hecho de que muchas de estas compañías son africanas y cotizan en moneda local', añade Largo.

Pocas alternativas para el pequeño inversor

El pequeño inversor español no lo tiene muy fácil a la hora de buscar refugio en el oro. El acceso a los mercados de derivados sobre este activo, en Nueva York y en Tokio, no está al alcance de la mano, tanto por la complejidad para acceder a él como por los costes que conlleva.

Otra alternativa es la compra directa de lingotes de oro. Sociedades como Sempsa, Joyería Platería ofrecen lingotes de oro a modo de inversión y publican diariamente los precios de cotización de la London Bullion Market Association, una asociación internacional formada por especialistas en la compraventa de oro.

'El fondo de inversión es el vehículo idóneo para invertir en oro', asegura Javier Sainz, analista de Allfunds Bank. En España, el inversor tiene a su disposición dos fondos que invierten en compañías extractoras de oro: El Merrill Lynch World Gold Fund y el Sogelux Fund Equities Gold Mines de Société Générale. Estos productos se han revalorizado un 98% y un 50%, respectivamente, en los últimos tres años.

Lo que no contempla la legislación son fondos que inviertan directamente en materias primas. Salvo el caso de los inmobiliarios, los fondos deben invertir en activos financieros.