Coyuntura

Estados Unidos creció el 1,4% en el cuarto trimestre, el doble de lo previsto

La economía de EE UU no creció el anunciado 0,7% en el cuarto trimestre, sino un 1,4%. El porcentaje se duplica en las estadísticas oficiales por la incorporación de nueva información, que muestra un aumento de los inventarios de las empresas a un ritmo más rápido. El fallo de la estadística anterior es que no se había evaluado un aumento de los gastos de los consumidores y de la inversión de las empresas.

Según el informe del Departamento de Comercio, el gasto de los consumidores creció a un ritmo anual del 1,5% y no del 1% que se mostraba en los primeros cálculos. El reforzamiento de este dato es importante porque representa dos tercios del PIB en EE UU y hasta ahora el consumidor se había mostrado fuerte ante los adversos hechos económicos. En el cuarto trimestre el aumento de los inventarios ha añadido un 0,24% al PIB. Ello ha contribuido a que la inversión empresarial creciera el 2,5%, en lugar del 1,5% estimado inicialmente.

No obstante y pese a la revisión, el consumo sigue estando en uno de los momentos más débiles desde el tercer trimestre de 2001. Por eso los analistas creen que no hay que echar las campanas al vuelo y recuerdan que en el trimestre precedente, que registró un crecimiento del 4%, el consumo aumentaba a un ritmo del 4,2%.

Para el economista jefe de Wachovia, John Silva, la revisión es buena, pero 'no suficiente'. Para este analista, la recuperación 'todavía está en construcción'. El mayor freno de la economía está siendo la escasa inversión de las empresas (exceptuando el aumento registrado en software) que en muchos casos siguen ajustando capacidad y destruyendo empleo. 'El déficit comercial y el peor momento en el sector inmobiliario comercial continúan siendo un problema para el PIB', añade Silva.

Los economistas esperan con más optimismo el cierre del presente ejercicio, en el que se están dando de momento datos muy contradictorios y en el que está pesando aún más la ansiedad de los consumidores por la cercanía de una guerra cuya preparación ya ha disparado los precios del petróleo y sus derivados en un país con una fuerte factura de energía, especialmente en un invierno tan frío como el actual.