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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Golpe a la burocracia

El Gobierno aprobó ayer una medida que puede modificar de forma drástica las relaciones entre la Administración y los ciudadanos. El objetivo de la reforma, aprobada mediante real decreto, es eliminar de un plumazo al menos cinco millones de certificados administrativos. Una decisión que supone acabar con el 80% del papeleo actual y liberar a millones de particulares y de empresas del penoso esfuerzo de recopilar, rellenar, hacer cola y, finalmente, presentar en las ventanillas datos y datos que, en su mayor parte, ya están en poder de la Administración.

Esa es la esencia de esta reforma: retirar al particular el peso de recopilar una información que ya figura en archivos de los organismos públicos. Como explicó ayer el ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, la filosofía del Gobierno es algo tan sencillo como 'dejar de pedir datos a los ciudadanos que la Administración ya tiene'. Así, a los cinco millones de certificados que desaparecerán esta semana, todos ellos emitidos por Hacienda y la Tesorería de la Seguridad Social, se sumará otro millón el año que viene. Será entonces cuando los cientos de miles de documentos de los registros civiles (nacimiento, defunción, últimas voluntades, matrimonio...) desaparecerán y los ciudadanos españoles abandonaremos esa ocupación tan familiar, pero tan decimonónica, de ir al registro a pedir una partida de nacimiento o de matrimonio. Según ha explicado el Gobierno, la desaparición de todo ese papeleo burocrático afectará a unos 500 trámites, de los que 378 se refieren a la solicitud de ayudas y subvenciones, y 121, a las prestaciones sociales.

Se trata, sin duda, de una buena noticia, y de un paso fundamental en la lucha contra las rigideces que la burocracia administrativa ha marcado desde siempre en la vida económica y ciudadana de nuestro país. Se trata también de un esfuerzo de modernización y del colofón natural a las importantes cifras de inversión que las Administraciones públicas han llevado a cabo los últimos años para dotarse de sistemas adecuados de nuevas tecnologías.

Pero tal esfuerzo debe ir acompañado de un cambio de mentalidad, importante en un país, el del 'vuelva usted mañana', que nunca se ha caracterizado por la agilidad en sus procedimientos administrativos. No parece haber dudas sobre el hecho de que el ciudadano aceptará de buen grado el fin de los largos trasiegos de Administración en Administración en busca de documentos. El gran cambio recaerá sobre el colectivo de los funcionarios públicos, que serán los encargados de aplicar la reforma. En cualquier caso, las principales beneficiadas de la medida serán, sin duda, las empresas, obligadas hasta ahora a asumir el peso del exceso de trámites y de burocracia. El primer compromiso de un Gobierno que pretende impulsar el crecimiento económico es eliminar las trabas que impone desde su propia Administración.

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