América Latina

El terrorismo lastra el programa económico de Uribe

La recuperación económica colombiana podría verse lastrada una vez más por el recrudecimiento de la actividad terrorista. El acceso al poder de Álvaro Uribe en agosto de 2002 ha supuesto un cambio radical para el panorama político-económico colombiano.

Por un lado, el presidente disfruta de importantes índices de popularidad y apoyo político que le han permitido obtener la aprobación en el Congreso en un tiempo récord de un importante paquete de reformas políticas, fiscales, laborales y de pensiones. Dichas reformas buscan situar la dinámica fiscal en una senda sostenible, reduciendo el déficit público desde el 4,1% del PIB en 2002 hasta el 2,5% previsto para 2003. De este modo, el Gobierno colombiano trata de reimpulsar el crecimiento económico hasta alcanzar tasas del 2% a 2,5% en 2003.

Por otro lado, las reformas han restaurado la confianza de los organismos multilaterales en el país. Prueba de ello es la conclusión de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por valor de 2.000 millones de dólares, que ha abierto las puertas a nuevos programas con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento por un importe de 9.800 millones de dólares (9.100 millones de euros) en los próximos años.

La confianza generada por el nuevo Gobierno ha abierto las puertas a créditos multilaterales por un importe total de 9.800 millones de dólares

Sin embargo, atentados como el del pasado viernes contra el exclusivo Club Nogal, el más violento de la última década, resultado de un conflicto que dura más de 38 años con la guerrilla, al que se unen los grupos paramilitares y el tráfico de drogas, siguen minando el progreso de la nación colombiana.

La Administración de Uribe ha iniciado una política de mano dura, con un importante incremento, más de 1.000 millones de dólares (930 millones de euros), del presupuesto de las fuerzas militares y policiales para reforzar la seguridad ciudadana y una lucha contra los rebeldes.

Con todo, atentados como éste, al que se le añade el ambiente prebélico que domina la escena internacional, incrementan la incertidumbre entre los inversores, pudiéndose traducir en una mayor reducción de los flujos de capital recibidos por Colombia. Las repercusiones, por el momento, han sido limitadas: los diferenciales de riesgo aumentaron 13 puntos básicos y el peso prolongó su senda depreciadora, cediendo esta semana un 0,3% frente al dólar.

La divisa chilena ha perdido un 4,7% frente al dólar este año. El alto grado de apertura de su economía le hace muy vulnerable al ciclo económico mundial y su condición de importador neto de crudo hace que un alza de precios impacte negativamente en las cuentas externas del país. La caída del real obedece más a un alza de la prima por riesgo, ya que en el caso de un conflicto armado podría producirse un éxodo de capitales hacia destinos más seguros.

Fuerte caída de reservas en Venezuela

Las reservas internacionales en Venezuela, incluyendo las del fondo de estabilización del petróleo (FIEM), han experimentado una caída del 6% desde comienzos de año como consecuencia de la continua salida de capitales que experimenta el país y de las menores exportaciones de petróleo debido a la huelga en ese sector.

Ambos factores han obligado al Gobierno a implantar un control de cambios que fija el bolívar en 1.600 unidades por dólar y que restringirá el suministro de divisas a sólo determinadas actividades consideradas básicas. Esta situación ha provocado que, desde que se suspendiera el comercio de divisas el pasado 22 de enero, el tipo de cambio del bolívar haya alcanzado las 2.500 unidades en el mercado negro.

Las expectativas de inflación son cada vez mayores estando alimentadas por una necesidad de financiación fiscal del 4,6% PIB en 2003, que serán cubiertas con transferencias del Banco Central.

Estas transferencias implicarían un incremento del 70% en la base monetaria. La inflación podría sobrepasar así el 40%, teniendo en cuenta que será contenida por el débil consumo y los anunciados controles selectivos de precios.

El control de cambios podría no ayudar a estabilizar las reservas internacionales como lo hizo en el pasado, ya que, esta vez, no hay suficientes entradas de divisas procedentes del petróleo. Se habla de que el Banco Central podría limitar mensualmente sus ventas a 450 millones de dólares. Estas restricciones no parecen sostenibles, perjudicarían a un importante sector de la economía que depende de insumos importados para subsistir.