Coyuntura europea

Aznar aconseja a Francia, Alemania e Italia ¢atenerse¢ al Pacto de Estabilidad

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, ha reafirmado su rechazo a cualquier modificación del Pacto de Estabilidad Europeo y considera que Alemania y Francia sólo podrán resolver sus problemas económicos si se atienen a los objetivos de Maastricht. Ayer, París reconoció que su déficit ya superó el techo permitido del 3% del PIB el año pasado, veinticuatro horas después de la "alerta temprana" lanzada por Bruselas por ello, que el Ejecutivo galo rechaza alegando "independencia".

"El Pacto es absolutamente necesario para el saneamiento de las finanzas públicas. En la actual situación es adecuado e imprescindible para la estabilidad del euro. Estoy en contra de cualquier intento de disolver o modificar el Pacto", declara Aznar en una entrevista publicada hoy el semanario económico alemán Wirtschaftswoche.

'Esclerosis duradera'

"En 2000 nos comprometimos todos en Lisboa a lograr ese objetivo, pero Europa corre peligro de sufrir un destino parecido al de Japón. La economía europea está amenazada por una esclerosis duradera", añade. El mejor método es, asegura, combatir este mal es con "menos impuestos, más flexibilidad en el mercado laboral, más liberalización". Asimismo, cree oportuno que Bruselas siga destinando el 45% del presupuesto comunitario a la agricultura, ya que la "economía agraria es de suma importancia para muchos países, también para España".

Las diferencia del Mediterráneo

Aznar opina que el derecho a percibir las mismas ayudas que Madrid debe estar en función de cómo invierta el país demandante esos fondos: "España ha utilizado eficazmente los fondos de Bruselas. Otros países, como Portugal, Grecia o Italia, no han aprovechado en comparación tan bien las ayudas", precisa. En cuanto a la ampliación europea y si ésta debe incluir a los vecinos de España en el norte de Africa, el presidente reafirma que los países de la Cuenca Mediterránea van a tener una relación privilegiada con la UE, pero insiste en que "una integración iría demasiado lejos. La UE no puede llegar hasta el Congo".