Relevo

AOL Time Warner nombra presidente a Richard Parsons en sustitución de Case

El Consejo de Dirección de AOL Time Warner anunció hoy el nombramiento de Richard Parsons como nuevo presidente del grupo empresarial, el mayor del mundo de medios de comunicación y entretenimiento, en sustitución de Steve Case. Parsons combinará este cargo con el actual de director ejecutivo del grupo, y asumirá sus nuevas funciones el 16 de mayo, durante la celebración de la reunión anual de accionistas.

En esa misma fecha se hará efectiva la dimisión de Case, quien anunció el pasado domingo su abandono de la Presidencia.

"Después de deliberar durante esta semana, el Consejo ha acordado de forma unánime que Dick debe ser nombrado presidente. Estoy encantado con esta decisión y trabajaré con él para garantizar una suave transición", señaló Case en un comunicado. Los analistas esperaban que el consejo, que se reunió hoy en Nueva York, resolviera con urgencia la crisis abierta en el grupo tras conocerse, el domingo, la próxima marcha de Case.

La posible combinación de ambos cargos en Parsons provocó cierto escepticismo en medios de la industria en los últimos días, por considerar que la tendencia en las compañías, después de recientes escándalos, es la de separar la gestión ejecutiva de las decisiones que deben adoptar los consejos de dirección. La compañía afirmó hoy que mantendrá fuertes medidas de gobierno, "que incluyen sesiones ejecutivas de todos los directores que no tienen puestos de gestión sin la presencia del director ejecutivo y otros cargos".

Arquitecto y principal impulsor de la fusión entre AOL y Time Warner, aprobada por las autoridades reguladoras en enero de 2001, la posición de Case se debilitó en los últimos meses por las críticas de accionistas disgustados con su estilo de gestión y sobre todo con el declive en el valor de las acciones. El anuncio del cese de Case mejoró el lunes la cotización de los títulos del grupo en Wall Street, aunque la reacción alcista fue tímida al considerar los inversores que no resolvía las dudas sobre la capacidad de recuperación de la compañía, que ha perdido 200.000 millones en valor de mercado en los últimos dos años.