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Estepa impulsa una denominación de calidad del mantecado

Joaquín de la Cruz asegura que ya se han iniciado los primeros contactos con la Junta de Andalucía y con los industriales de la comarca. La mitad de los empresarios se ha mostrado ya favorable al esfuerzo en inversiones que supone la iniciativa.

De la Cruz y el presidente de la Asociación de Fabricantes de Mantecados de Estepa (Afames), Manuel Salas, afirman que la calidad es ya uno de los puntales de la industria estepeña del mantecado, el polvorón y otras especialidades navideñas -turrones, mazapán y dulces de chocolate- y no navideñas. Las empresas de este sector están comenzando el proceso de certificaciones en la norma de calidad Iso 9002.

El obstáculo principal, según De la Cruz, es la desunión que aún impera en el sector. 'Intentamos hace unos años iniciar una campaña genérica para promocionar el mantecado y el polvorón, pero de los 25 sólo unos 20 acudieron a aportar dinero para la campaña, por lo que algunos se desaniman al ver que unos pocos no aportan nada y venden más mantecados', afirma este directivo.

El sector industrial de los dulces navideños de Estepa está compuesto por 25 pequeñas industrias que facturan unos 42 millones de euros, producen 20 millones de kilos por campaña y dan empleo directo a 2.000 personas.

Los orígenes pasteleros de Estepa se remontan al siglo XVI, cuando un pastelero firmó como testigo la cesión del territorio al primer marqués de Estepa. Desde entonces la pastelería fue la única salida comercial del trigo propio de la zona, excesivamente blando para la fabricación de pan. Ese trigo, mezclado con manteca de cerdo procedente de las matanzas, dio como fruto el mantecado, que popularizó a principios de siglo Micaela Ruiz, una vecina del pueblo que empezó regalando mantecados propios entre las familias.

En la década de los sesenta había ya 140 fábricas en la localidad.