Luxemburgo veta la armonización fiscal del ahorro en la UE
A las siete y media de la tarde, el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker abandonaba con semblante crispado la reunión de ministros de Economía de la UE. La sesión, convocada con carácter extraordinario por la presidencia danesa de la UE, buscó en vano desde las diez de la mañana el acuerdo sobre la directiva de armonización fiscal del ahorro.
Doce horas después, a las nueve y media de la noche, el presidente de turno del Consejo, el ministro danés Thor Pedersen, se rendía y levantaba la sesión. El conjunto de medidas de armonización fiscal (que incluye un código de conducta sobre regímenes fiscales perniciosos) quedaba bloqueado. ¢Ha habido avances constantes pero nos ha faltado tiempo¢, afirmaba el danés. ¢Estamos seguros de que el próximo 21 de enero se logrará el acuerdo¢.
Hace dos años, los Quince se marcaron el 31 de diciembre de 2002 como fecha límite para aprobar un texto que debe entrar en vigor el 1 de enero de 2004. Pero desde la semana pasada, Luxemburgo veta la aprobación, con el apoyo tácito de Austria y Bélgica, los otros dos países europeos que aún mantienen el secreto bancario.
Anoche, Juncker, que también ocupa la cartera de Economía, se resistía al final en solitario, como señaló en directo ante las cámaras de televisión de su país. ¢Austria y Bélgica están cediendo¢, afirmó Juncker en luxemburgués, palabras traducidas por el entrevistador del canal RTL. El veterano político (se sienta en los Consejos de Ministros de la UE desde 1989) no se arredró y mantuvo impasible el envite. ¢Deberemos buscar el acuerdo durante la presidencia griega [que comienza el próximo 1 de enero] y seguir negociando con Suiza¢, afirmó en las mismas declaraciones.
La armonización de la fiscalidad del ahorro se pactó en el año 2000, pero los tres países con secreto bancario supeditaron su apoyo a que otros países extracomunitarios (EE UU, Suiza, Mónaco, Liechtenstein y Andorra) aceptaran colaborar en la persecución del fraude y la evasión fiscal. La directiva busca que todos los ciudadanos europeos tributen en función de su patrimonio, aunque lo depositen en otro Estado miembro. En el caso de Luxemburgo, el levantamiento del secreto bancario puede poner en peligro toda su industria financiera, apoyada en gran parte en la falta de transparencia fiscal.
EE UU ofrece el intercambio de información automático entre las autoridades fiscales, pero Suiza limita esa opción a ciertos supuestos que Luxemburgo considera insuficientes. De nada sirvió que ayer el comisario europeo de Fiscalidad, Frits Bolkestein, presentase la última oferta de las autoridades helvéticas, dispuestas a extender su colaboración a ciertos casos de evasión fiscal.
Suiza ofrece asimismo retener el 35% de los intereses que obtengan los ciudadanos europeos en su territorio y remitir esa cantidad (descontando una comisión) al país de origen del inversor. Pero Berna supedita esa concesión a que Luxemburgo, Austria y Bélgica apliquen la misma retención.
Regateos
La directiva europea, sin embargo, ofrece a estos tres países un periodo transitorio de siete años (hasta 2011) antes de verse obligados a levantar el secreto bancario. Durante ese plazo, deberán aplicar una retención del 15% durante los tres primeros años y del 20% a partir de 2007. Luxemburgo, Bélgica y Austria consideran inaceptable elevar esos porcentajes.
Dinamarca se afanó por evitar que se le escapara el acuerdo más complicado de su presidencia, que concluye el próximo 31 de diciembre. El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, se ha negado a que este expediente empañe la cumbre final de su presidencia, que se inicia hoy en Copenhague, con la ampliación como tema casi exclusivo.
En el regateo con los tres países contrarios a la directiva, Dinamarca llegó anoche a ofrecer largos plazos transitorios para la eliminación de algunos de los regímenes fiscales que la armonización pretende erradicar.
El ministro belga, Didier Reynders, aseguraba en rueda de prensa que incluso se había barajado la posibilidad de permitir que Luxemburgo y Austria preservaran el secreto bancario más allá de 2011.
Reynders ironizó también sobre la falta de interés de algunos ministros. ¢El colega español ni siquiera ha venido¢, aludió a Rodrigo Rato, que ayer visitaba Galicia, ¢y Francis Mer [ministro francés] se marchó esta mañana¢. ¢Tiempo muerto a partir de ahora¢, cerró la jornada el ministro danés. La armonización fiscal de la energía, también en la agenda, ni siquiera pudo llegar a debatirse.
Bruselas concluye la negociación con los 10 candidatos del Este
Dinamarca, país que preside hasta el 31 de diciembre la UE, se enfrenta en esta semana a los retos más complicados de su mandato. Anoche, en Bruselas, se le resistía el acuerdo sobre la directiva de fiscalidad del ahorro y entre hoy y mañana debe rematar en Copenhague el proceso de adhesión a la UE de 10 de los 12 países candidatos y fijar una fecha para el inicio de negociaciones con Turquía. ¢Hay voluntad de enviar una fuerte señal de esperanza al Gobierno de Ankara¢, señalan fuentes de la presidencia danesa. Los términos de la propuesta de negociación se concretarán durante la cena de trabajo que mantendrán mañana los primeros ministros. El presidente del Gobierno, José María Aznar, figura entre los firmes partidarios de la candidatura turca al ingreso en la UE. El presidente de EE UU, George W. Bush, telefoneó ayer al primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, para presionar en favor del ingreso de Turquía.Las cinco de la tarde del viernes es la hora fijada por la presidencia danesa para concluir las negociaciones con los actuales candidatos. Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Letonia, Lituania, Estonia, Chipre y Malta esperan lograr el respaldo definitivo para su ingreso el 1 de mayo de 2004, en lo que será la mayor ampliación de la historia de la UE. ¢El único punto conflictivo que queda es el dinero¢, señalan fuentes danesas. Sobre la mesa, una oferta financiera de unos 40.000 millones de euros. Los candidatos, con Polonia al frente, luchan por elevar un poco más ese techo presupuestario. Se espera que Alemania y Holanda, los países más reacios a incrementar el gasto, cedan siquiera simbólicamente. Dinamarca asegura que no existe margen de negociación, aunque su oferta se encuentra todavía 2.000 millones por debajo del presupuesto previsto inicialmente.