Balance

La economía de México evoluciona según las pautas anteriores al mandato de Fox

Los analistas valoran positivamente la gestión económica del presidente mexicano, Vicente Fox. Pero por su continuidad de las directrices asentadas en el tramo final del mandato de Ernesto Zedillo, no por los posibles logros del nuevo Ejecutivo.

Al cumplirse ayer el segundo aniversario de la Administración Fox, el balance de los economistas es que el presidente sigue teniendo 'las manos atadas' por la oposición. La reducción del aparato del Estado y las reformas energética y fiscal persisten como asignaturas pendientes. 'Si hay que valorar a Fox por las promesas que ha cumplido, el resultado es negativo', reconoce José Manuel Martín, de Caja Madrid.

No toda la valoración es negativa. El tipo de cambio ha evolucionado desde los 9,4 pesos por dólar en 2000 al entorno actual de los 10 pesos. La inflación del 9% al 5%, la deuda interna del 50% al 46,2% y el PIB del 6,9% al 1%. Una gestión 'notable', dada la crisis económica internacional, según Francisco Ramírez, de Bital. Los expertos apuntan a un crecimiento de entre el 2,5% y el 3% en 2003, que aun así será insuficiente para generar empleo. La tasa de paro supera el 15%.

'La estabilidad con la que se ha hecho la transición tras 71 años de Gobierno del PRI Partido Revolucionario Institucional es de por sí un éxito', apunta Cyrus de la Rubia, de Dresdner Bank. Pero este analista reconoce que la falta de mayoría parlamentaria 'hace difícil' que el Gobierno del PAN (Partido de Acción Nacional) avance en las tareas pendientes. El PRI tiene mayoría relativa en el Congreso, 208 escaños frente a los 207 del PAN, y el Senado, 60 asientos frente a 46. La situación ha paralizado muchas reformas de Fox. Parte de la pelea política está motivada por las elecciones legislativas de julio de 2003, en las que se renovará el Congreso. Aunque gane el PAN, la guerra seguirá en el Senado. No obstante, hay una esperanza: 'El PRI es consciente de que, si el resultado de política de oposición deriva en una inestabilidad macroeconómica, el coste será muy alto en los comicios de 2006', señala un informe de Fitch.