Lealtad, 1

Sube la volatilidad sin volumen

La búsqueda de referencias se ha convertido en uno de los asuntos clave para gestores, inversores y analistas. La llegada de los principales índices a zonas críticas, al menos desde un punto de vista técnico, y la ausencia de noticias de gran impacto han provocado una situación de desconcierto generalizado. Por eso, las volatilidades van en aumento.

A diferencia de situaciones anteriores, este movimiento de última hora se apoya en cifras de actividad muy bajas, cerca de los mínimos del verano, lo que da poca fiabilidad a los diferentes procesos. Esta pérdida de músculo operativo explica la facilidad con que los índices pasan de un lado a otro sin respirar. El miércoles parecían hundirse por las malas noticias renovadas procedentes de Alemania. En la apertura de ayer el cambio fue radical, con la parroquia aplaudiendo a rabiar los buenos resultados de HP conocidos la víspera y atentos a la resurrección de los bancos japoneses, porque el Gobierno nipón comenzará la semana que viene con el plan previsto de compra de acciones bancarias para evitar múltiples bancarrotas.

Los observadores señalan que esta situación manifiesta, ante todo, una resistencia, aunque sea puramente anímica, a vender acciones por parte de los inversores y la mejor disposición de éstos al alza. La expectativa sobre un recorte de los tipos de interés en Europa en la primera semana de diciembre tiene un peso especial en este caso, a pesar de que aumenta el número de expertos en contra de una caída al considerar que sólo servirá para hacer más grandes las actuales burbujas inmobiliaria y financiera.

La baja actividad permite con frecuencia, además, que los índices se defiendan mejor, porque la presión es menor. Resulta más fácil detectar, asimismo, los movimientos compradores y vendedores de fondo. Incluso la identidad de los que mueven los hilos, algo que cuando todo el mundo lo sabe carece de valor.